Bosconia un municipio del Cesar, llora a un de sus hijos Algemiro Rivaldo Oviedo, quien difundía no solo los sones, sino la forma de ser de sus nativos. Asumió cargo sencillo en UNICAF, un centro comunitario de la Ciudadela 20 de Julio para alcanzar la cima. –Somos testigos fieles de su deseo de superación-. Buen funcionario de la salud en el Distrito de Barranquilla. –
Por Wilber Fabregás Molina.
Lugares que traen recuerdos que me enguayaban
Me destruye el sentimiento porque en el alma llevo un dolor
No sé cómo se ha cambiado toda la historia.
Ni yo mismo sabía cómo comenzar esta narración, porque es difícil referir algo, de alguien muy cercano; carajo, un amigo, un hermano y es que los años no pasan en balde. Se me vino a la mente esa prosa intelectual, tomándola como la fraseología que le imprime Gustavo Gutiérrez a una sus composiciones y si la misma es interpretada por la voz maravillosa de Diomedes Diaz, con las notas musicales de Nicolás Elías “Colacho” Mendoza, “vaya ve usté,” en el término caribeño; “vea compa, esa vaina es fregá”, porque me apoya lo que tenía en mente y andaba cavilando para saber cómo o por dónde empezar.
Contar relatos que dignifiquen al ser humano, son vivencias que la sociedad debe conocer, de personas que no tienen necesidad de emigrar hacia otras naciones, sino que, venciendo todo tipo de obstáculos, en nuestra propia nación, se miden a los retos que muchas veces nos presenta la vida. Este es un vivo ejemplo de superación y la historia hay que contarla.
La cultura en el caribe tiene varias ramificaciones, cuando de expresar se trata por medio de sentimientos, vivencias, historias y relatos de amores por la naturaleza, por la mujer o cualquier temática que llene de alegría y paz a los habitantes de las regiones de esta parte de Colombia. Y si se marchan dejando legados cantantes, actores, escritores, cuentas chistes y hasta verseadores; siempre hay algo que contar.
DE LUTO EL FOLCLOR
«Está de luto el folclor, el folclor esta de duelo a Bosconia le dolió, tu muerte Algemiro Rivaldo Oviedo”. Parodiando frases de otra composición vallenata, casi similar, dedicada a David Florentino Oviedo Gámez, conocido simplemente como David Oviedo, otro pariente cercano de quien nos referimos. Lo hago para rendir homenaje póstumo al amigo, al hermano a esa persona especial qué dejó una huella imborrable, porque donde estaba “Miro” (apocope de Algemiro), como sus familiares le llamaban, no había tristeza; antes, por el contrario, lo que había era sabrosura y para que esta se sintiera la adornaba de inmediato verseando. Se fue el verseador, el corista el animador de las reuniones sociales, porque eso sí: donde se encontrara Algemiro De Jesús, no había tristeza, sino alegría; él la creaba con un grito que dejaba escapar de su garganta a todo pulmón.
¡Carajo vea!, ni que estuviéramos en un velorio por qué están callados ¡Y cualquier cosa se le ocurría, empezaba a crear ideas que iban fluyendo acorde con la ocasión, entrando en ambiente en medio de chistosas estrofas! Irrumpía, rompiendo el hielo pa que la gente se alegrara.
¿Quién en este personaje?
Algemiro De Jesús Rivaldo Oviedo nació en 1954, un 8 de noviembre en Plato Magdalena, población donde un hombre se volvió caimán, en el hogar conformado por José De La Cruz Rivaldo Ospino y Carmen Beatriz Oviedo Palacio, siendo el mayor de 12 hermanos Alejandro Enrique, María del Carmen, Irline Cecilia, Manuel José, Betty María, Rosmerys Isabel, Josefa Mildred, Harold Miguel, Sandra Teresa, Sandra Modesta y Jorge Luis Rivaldo.
Sus padres José De La Cruz y Carmen Beatriz decían que desde pelao marcaba lo que iba a ser, una persona servicial y en cada reunión llamaba la atención de los organizadores lo que le valió para apoderarse de los lideratos de los eventos que se programaban, lo que le valió el respeto de muchas personas, sin descuidar a sus hermanos a quienes les sirvió como modelo en la formación de ese numeroso hogar, estando siempre atento en la colaboración con ellos para con sus padres; en un ambiente netamente rural, por lo que se fijaba objetivos y metas para que pudieran sus progenitores seguir avante con la crianza de la familia.

HIJO ADOPTIVO DE BOSCONIA
Bosconia, municipio del Cesar, conocido como la despensa agrícola o el corazón comercial de ese departamento, fundado el 20 de agosto de 1958 y erigido como tal en 1979, que surgió por la segregación del también municipio El Copey y cuyo nombre rinde homenaje a San Juan Bosco y a su frondosa vegetación y el cual fue inspección, corregimiento de Valledupar y posteriormente de El Copey, llora a Algemiro de Jesús Rivaldo Oviedo, de la dinastía de los Oviedo, aunque no haya nacido allá, pero se crio, creció, llevándolo siempre en el corazón porque esa tierra es de gente impulsora de cantos y composiciones que le han dado a la región fama importante por sus leyendas y vivencias. Su hijo adoptivo. “Porque no importa donde se nace ni donde se muere, sino, donde se lucha” frase que resalta el tema “Café y Petróleo”, del dúo de hermanos Ana y Jaime Valencia- artistas colombianos nacidos en Bogotá y Herveo Tolima, respectivamente.
Desde muy niño tocaba la caja, la guacharaca o cualquier otro instrumento del vallenato clásico, menos el acordeón, porque ya esa herramienta el destino lo tenía marcado para su hermano Manuel José, “Mañe”, su compadre; para manejarlo y cantar las canciones de su inspiración o la de otros que llevaban en sus venas las vivencias que sucedían en diferentes lugares de esas regiones; el Cesar, La Guajira y el Magdalena.

Dando todo de si, apoyaba a sus padres en los quehaceres de la casa y a su corta edad desarrollaba actividades propias para contribuir con el sustento suyo, de sus padres y hermanos, por lo que a duras penas alcanzó a asistir a la primaria en su pueblo natal, época aquella en que la educación tenía un valor incalculable porque los menores de su época se entregaban a sus estudios con dedicación, sin tener en cuenta, casi que de manera desapercibida un futuro promisorio, primero era la de sacar adelante los quehaceres y el sustento cotidiano .
En sus ratos libres como joven hizo un seguimiento a los grandes juglares del vallenato, de la época como: Alejandro Durán, Alfredo Gutiérrez, Julio De la Ossa, Juan Polo Valencia, Luis Enrique, Martínez, Abel Antonio Villa, Los Hermanos López, Enrique Diaz, Rugero Suarez, imitando a muchos de ellos, porque sus deseos eran ser como ellos, pero no pudo alcanzar esa gloria, por asumir la responsabilidad en apoyo económico a sus padres.
Su familia seguía creciendo, lo que lo llenaba de orgullo y valor ver llegar a sus hermanos de ese gran amor entre sus padres que con entereza y firmeza daban todo para que no les faltara nada, acorde con la situación y amoldándose a lo que Dios y la vida les ofrecía, sin quejarse de los inconvenientes que solían ocurrir y con la mirada en un mejor futuro, la familia Rivaldo Oviedo tenía un propósito, avanzar dentro de las condiciones que se brindaban; su deseo era avanzar y no quedarse estancado. Siempre buscando nuevos horizontes. Se destacó en la Secretaría de Salud como enfermero en diferentes centros de atención comunitarios.
De Plato a Bosconia
Fue en el año de 1974 cuando Algemiro llegó a Bosconia a quedarse a cumplir los objetivos y metas que se había fijado por ser un hombre de aspiraciones que creció en un ambiente rural y para ello debió sortear una serie de dificultades, las que superó poco a poco y por su habilidad de formar amistades y el convivir con sus semejantes le abrieron las puertas y logró vincularse laboralmente con el Ministerio de Obras Públicas porque anteriormente la habilidad de las personas era su carta de presentación y Miro no tuvo impedimento para alcanzar ese anhelado puesto.
RECOGE TUS CHISME Y VAMONOS.
Pensé que ese pasaje musical se había dado solamente en el tema “El Chevrolito” de la autoría del maestro Rafael Escalona, donde dice a la mujer “ recoge tus chismes y vámonos” para que se subiera en el carrito y vea se repite con el señor José De La Cruz Rivaldo Ospino, padre de Algemiro Rivaldo y de una carrandanga de hermanos, una manera coloquial de la gente caribe cuando son numerosos los hjos, como en este caso; los hermanos de “Miro “, entre hombres y mujeres, quien le dice a su señora esposa Carmen Oviedo Palacio: » Recoge los chisme que nos vamos para Bosconia.
Esto ocurrió hacía en ese entonces cincuenta años, 17 de septiembre de 1974, en Plato Magdalena donde se encontraba radicada la familia Rivaldo Oviedo tiempo en el que el patrón llegaba a Bosconia para vender traer la famosa Yuca Playera y regresaba en las tardes a su lugar de origen, pero una mañana y por cuestiones del destino, pareciera que se tratara de unas frases de composiciones vallenatas, pero que va; era una realidad y por cosas del destino, Cristóbal Castillo García, esposo de Elvira Vides su prima hermana invita al señor José para que se quedara unos días. Mis abuelos dirían popularmente: “ pa que deje tanta viajadera”, y se quedara en Bosconia en su barrio Paraíso, nombre de un tema de Rubén Darío Salcedo, cantado por Alfredo Gutiérrez. Su padre se entusiasmó con el barrio y Bosconia y se quedaron a vivir.
Con el paso del tiempo los progenitores y algunos hermanos de Algemiro De Jesús Rivaldo Oviedo se le adelantaron y lo esperaron allá en la eternidad en ese reencuentro celestial en la presencia de Dios y los que aún sobreviven se quedaron empujando el progreso y desarrollo de la “Bosconia.
Miro se convirtió en promotor de juntas de acción comunal, aprendiendo de sus abuelos y personas veteranas. Fungió como vacunador en el puesto de Salud de Bosconia, posteriormente se desempeñó como profesor en Chimilla, Cesar y con su sapiencia logró vincularse por muchos años en los Ferrocarriles Nacionales en Bosconia, su segunda patria chica.
En 1977 contrae matrimonio con la agraciada dama, Miriam Belén Diaz Galvis, a quien conquistó por su forma de servicios a la comunidad y de integrarse con la sociedad y de cuya unión nacieron: Julio José, Almir De Jesús, Algemiro Isaac y Álvaro Javier.
Tuvo el privilegio, como nos lo describió su hijo Julio José, de haber gozado la dicha de haber tenido cuatro nietos: María Belén, Juliana Belén, Mateo De Jesús y Julián Javier.

Por situaciones que suelen ocurrir en algunas empresas, fue desvinculado de los Ferrocarriles Nacionales, lo que en el argot caribeño se conoce como un tropezón en la vida.
“Voy a ver si después de dar el tropezón
Se me da por levantar el pie
Porque yo todavía tengo la pretensión
De no ser un hombre del montón
Aunque abusen de mi sencillez”
Esta estrofa la caracterizo porque Algemiro me comentó que al ocurrirle esto contaba con su familia y en especial su esposa Miriam que le dijo; no te preocupes Miro, “ donde comen uno, como dos y hasta más”, dándole aliento a su esposo al vivir ese amargo momento y es donde a boca llena entonaba esa frase del tema “El Tropezón” de Adolfo Pacheco en sus parrandas familiares y con amigos, sostuvo que en la entidad donde laboró por muchos años entregándole todo su esfuerzo de trabajo y empeño abusaron de su sencillez al desvincularlo, dejándolo desprotegido.
Contrario a lo que se refiere el tema por parte del autor en si referente al amor a Algemiro lo aplicó en su proceso laboral porque no quería ser un hombre del montón, “arrimado” como sucede en algunas ocasiones.
En Barranquilla me quedo
Corría el año 1990 cuando a la ciudadela 20 de Julio de Barranquilla llega de Bosconia ese hombre bonachón de contextura gruesa, de altura considerable, acompañado de sus hijos en busca de un nuevo amanecer y con paso decidido a forjar un nuevo camino a la ciudad de puertas abiertas. Su mujer esposa y amiga inseparable, le tocó sacrificarse y se quedó en la población porque allá laboraba en su condición de docente.
Esta etapa es donde Algemiro inicia una nueva era en su vida. Dejar atrás todo y abrirse paso, asumiendo el rol de padre y madre debido a que su esposa realizaba sus jornadas laborales donde vivía por mucho tiempo. Responsable cien por ciento en todos los aspectos como lo sostenemos quienes estuvimos a su lado en el trasegar de la vida.

NUEVOS RETOS
El hombre trabajador, responsable de sus actos y sobre todo de una familia que acepta los retos, los asume con valentía, con la frente en alto, sin pensar en el qué dirán. Llega y se instala al sur de la ciudad, se hizo sentir hasta lograr muchos propósitos.
Empieza a cultivar nuevas amistades, dándose a conocer con los vecinos, de gente que se desenvolvían en distintos círculos sociales de la ciudad, trabajadores de empresas e instituciones, dejando que de su pecho aflorara los cánticos del Valle del Cacique Upar, porque no hay mejor medicamento para la salud mental que el motivo de creer en sí mismo.
No pasó mucho tiempo, aquel hombre proveniente de Bosconia,su segunda patria chica, ya había cultivado amistades y ante la necesidad de avanzar y luchar por la causa, conoció a personas que le brindaron apoyo a ese exponente innato del folclor y fue así como aceptó a pesar de ser enfermero, laborar en el cargo de vigilante en las instalaciones del Centro Comunitario Unicaf, en donde estábamos actuando como directivos de esa organización comunitaria, logrando ser el fiscal de la Junta directiva y luego terminar el bachillerato e iniciar sus estudios de auxiliar de enfermería.

En ese cargo permaneció hasta que logramos recomendarlo en la secretaria de salud del municipio de Barranquilla a través del entonces concejal Antonio Vallejo Morales, quien atendió nuestra petición para que lo nombraran como enfermero en el Hospital La Manga, del barrio del mismo nombre. Era la administración del Alcalde Miguel Bolívar Acuña donde yo ocupaba el cargo de Coordinador de Relaciones Publicas Prensa y Protocolo, formando parte de nuestro equipo de apoyo a la administración.
Posteriormente es trasladado al puesto de salud del barrio La Chinita para sacarlo avante por su labor que venía realizando y donde permaneció por espacio de 23 años, habiéndose ganado el aprecio de los directivos y la propia comunidad, que encontraba en Algemiro la solución a sus inconvenientes de salud.
Pese a contar con más de 50 años de edad, estudió Derecho en la Universidad Rafael Núñez, sede Barranquilla compartiendo aulas con jóvenes que lo respetaron y apreciaron por su empeño como ejemplo de superación, siendo resaltado por sus profesores y graduándose con honores y méritos en el año 2009.Posteriormente realizó una Especialización en Seguridad y Salud en el Trabajo.

Para su familia, esposa, hijos, hermanos, sobrinos y nietos fue considerado como un hombre íntegro por su dedicación no solo a ellos, sino a sus amigos, conocidos y comunidad en general, habiendo logrado ser un gran líder siguió sindical de Anthoc, ya que su afán era el de haber trabajado por el bienestar de todos. No le agradaba las injusticias y luchaba por sus compañeros.
Pese a haber perdido a su esposa, ocho hermanos, sus padres, su manera de ser nunca decayó, su alegría la mantuvo en alto y se destacó por ser alegre, amable y cariñoso.
Entre los golpes que le dio la vida , el más fuerte fue; la pérdida de su compadre y ñia, profesor Manuel Rivaldo Oviedo, canta autor de varios temas sociales, con quien realizaba parrandas con los familiares y amigos, manteniéndolo alejado por muchos años de los cantos y versos vallenatos.

La vida de Algemiro De Jesús Rivaldo Oviedo se extinguió el 15 de diciembre del año 2025, siete días después de haberse apagado las tradicionales velitas de las festividades que mucho disfrutó, a los 71 años de edad, un mes y siete días de haberlos cumplido en noviembre 8 de ese mismo año.
Su hermana menor, Sandra Modesta Rivaldo Oviedo en una descripción sentida ante su féretro de lo que fue la vida de este entrañable ser, amigo de sus amigos resalta entre sus miles de expresiones escritas a puño y letra lo siguiente:
“Su vida fue llena de amor, constancia, tesón, pero sobre todo dado al servicio. No digo que no tuvo errores; claro que sí, como todo ser humano, pero sus buenas obras fueron muchas más y te recordaremos siempre por ellas”.
Diomedes Diaz el amigo inseparable de Juancho Rois su compadre y acordeonero cuando murió en ese fatal accidente le dedicó una canción y le expresó en medio de lagrimas y nudos en la garganta:
“Compadre Juancho no fui a su entierro,
porque no quise verlo enterrar”
En este caso, en la muerte de Algemiro, personalmente el destino me jugó una mala pasada, me negó acercarme a él cuando ya estuvo avanzado en sus malestares de salud, algo se me presentaba, impidiendo que nos volviéramos a reunir, lo mismo que por pura coincidencia lo hiciera con nuestra amiga y también hermana Sol Sierra, se presentaban inconvenientes, tiempos de lluvias de inconvenientes familiares, laborales y él solamente como lo hacía siempre: ¿nos decía;
“Caramba, siempre sacando excusas”, va pue, yo te voy a echar un cuento.
O sencillamente cuando nos comunicábamos telefónicamente nos decía… “¿Y cuál es la joda ahora? No me vengan con embustes que no les voy a creer. No me van a convencer.
Cuanto me dolió no haber compartido con él en sus últimos momentos de vida, pero Dios y su familia sabe que, fueron muchos los años que convivimos, trabajando por la comunidad, integrando nuestras familias, disfrutando de momentos agradables y de derroches, y ratos solemnes, de agonías, a veces contentos y rabiosos, también, de una parranda buena, al lao de Manuel Rivaldo y de Samuel Caamaño.
Así lo quiso Dios para que nos quedara su imagen de alegría, de ganas de discutir con quien se metiera con nosotros sus amigos, de decirle la verdad en la cara a quien fuese. Ese era el y lo seguirá siendo, mejor lo recordaremos así.
Cuando un amigo se va
Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un río
Expresa un trozo poético “Cuando un amigo se va “de la inspiración de Alberto Cortes y Facundo Cabrales y en verdad, cuando un amigo se va solo quedan los recuerdos y hay que recordarlo tal como fue, con virtudes y defectos, más las primeras, porque ningún ser humano es perfecto, como decía mi abuela.

