El mandatario y el ministro del Interior desataron una fuerte polémica tras exhibir públicamente su respaldo al candidato Iván Cepeda. Sectores de la oposición y entes de control reaccionaron ante el hecho.
La jornada de elección presidencial de este 2026 quedó envuelta en una profunda controversia política. El presidente de la República, Gustavo Petro, generó un fuerte debate tras mostrar públicamente su tarjetón marcado ante los medios de comunicación, segundos después de ejercer su derecho al sufragio en la capital del país.
Al salir de la urna, el jefe de Estado desdobló el documento frente a las cámaras, dejando ver que su respaldo fue para la candidatura de Iván Cepeda. El gesto encendió de inmediato las alarmas sobre los límites de la participación en política de los funcionarios públicos en Colombia.
Ante el revuelo nacional, el procurador general de la Nación, Gregorio Eljach, se pronunció sobre el significado democrático de la privacidad en las urnas, aunque matizó la gravedad inmediata del acto.
«El secreto del voto es una garantía democrática para que a la persona que vota no la vayan a perseguir. Sin embargo, cada quien es dueño de su secreto. Si yo quiero revelar mi secreto, estoy en libertad de hacerlo», afirmó Eljach.
El jefe del ministerio público también aclaró que la entidad competente para evaluar cualquier presunta falta en la conducta del presidente es la Comisión de Investigación y Acusaciones de la Cámara de Representantes.

La tensión política se amplificó minutos después, cuando el ministro del Interior, Armando Benedetti, imitó el gesto del mandatario y también exhibió su voto en público.
Debido a su rol clave en la jornada —el Ministerio del Interior preside la Comisión de Seguimiento Electoral y coordina el Puesto de Mando Unificado (PMU) nacional— las críticas llovieron desde diversos sectores. Benedetti, sin embargo, se defendió con vehemencia ante la prensa:
«El voto es secreto, pero el hecho de que yo rompa mi secreto no quiere decir que esté participando en política», argumentó el jefe de la cartera política.
Las reacciones de la oposición no se hicieron esperar. Una de las posturas más radicales la fijó el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien arremetió contra el jefe de Estado a través de su cuenta en la red social X.
«Un presidente tramposo, que se burla del orden constitucional y de las instituciones… Tiene que ser el primer ciudadano en dar ejemplo en el cumplimiento de la ley», sentenció el mandatario departamental.
Este episodio revive el histórico debate sobre los alcances y vacíos de las restricciones para los servidores públicos en el país. Juristas y analistas recuerdan que el artículo 30 de la Ley 996 de 2005 (Ley de Garantías) establece severas limitaciones para la participación política del presidente de la República durante los meses previos a los comicios y hasta una eventual segunda vuelta electoral, un límite que hoy quedó bajo la lupa de la opinión pública.

