Tras la instalación del nuevo Congreso de la República, la administración entrante de Abelardo de la Espriella sufrió su primer tropiezo legislativo al no lograr la presidencia del Senado. Pese a este resultado, el equipo jurídico del presidente electo asegura que la gobernabilidad no dependerá exclusivamente de las mayorías parlamentarias, planteando una estrategia basada en el uso extensivo de la facultad reglamentaria.
El primer pulso político del nuevo periodo legislativo dejó al descubierto la estrategia con la que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, buscará blindar su gobernabilidad tras la derrota sufrida en la elección de la Mesa Directiva del Senado. Pese a no lograr el control de la presidencia de esa corporación, el equipo cercano al mandatario entrante descartó que el resultado comprometa la marcha de su agenda de gobierno y anticipó un giro hacia el uso intensivo de la facultad reglamentaria del Ejecutivo.
La jornada en el Congreso de la República se definió con la victoria de Honorio Henríquez, del Centro Democrático, quien se alzó con la presidencia del Senado al sumar 56 votos frente a los 45 obtenidos por Alfredo Deluque, la ficha respaldada por el oficialismo entrante. La pérdida de esa dignidad representa un contratiempo para el Ejecutivo de cara al inicio del mandato el próximo 7 de agosto, al quedar la agenda, la definición del orden del día y el trámite de los proyectos de ley bajo una dirección de oposición.
Sin embargo, la respuesta desde el entorno del mandatario no se hizo esperar. El abogado Germán Calderón España sostuvo que el programa de gobierno no dependerá de mayorías en el Capitolio, ya que el marco constitucional y la jurisprudencia del Consejo de Estado otorgan al Jefe de Estado la atribución de expedir decretos reglamentarios para desarrollar las leyes vigentes. Según esa tesis, la prioridad de la nueva administración se centrará en reestructurar las normas emitidas por el gobierno saliente mediante la derogación y expedición de nuevos actos administrativos, reduciendo al mínimo la necesidad de presentar nuevos proyectos de ley.
El escenario en la Cámara de Representantes contrastó con la tensión del Senado. En esa corporación, Nicolás Barguil logró la presidencia con un holgado consenso de 180 votos. El arranque del periodo 2026-2030 evidencia además un alto nivel de renovación en los escaños, con cerca del 40 % de senadores y 60 % de representantes debutantes, dentro de un mapa político donde el Pacto Histórico ostenta la bancada más numerosa con 68 curules, seguido por el Centro Democrático con 47.

