El triunfo del senador del Centro Democrático en la elección de la Mesa Directiva del Congreso desató un abanico de reacciones encontradas en todo el arco político. Con 56 votos a favor frente a los 45 del aspirante oficialista, la designación de Henríquez no solo confirmó la reconfiguración de mayorías en el Capitolio a pocos días de la posesión de Abelardo de la Espriella, sino que rompió una tradición de tres décadas en la que el presidente electo lograba posicionar a su candidato en la cabeza del Legislativo.
Las repercusiones dentro del Congreso no se hicieron esperar y dejaron ver marcadas diferencias interpretativas entre los distintos sectores políticos. Desde la bancada saliente y de oposición, voces como las de Isabel Zuleta y Esmeralda Hernández catalogaron el resultado como la primera derrota contundente para la administración entrante, asegurando que desde el Senado se ejercerá un riguroso control político durante el próximo cuatrienio.
Por su parte, Gustavo Bolívar manifestó su sorpresa ante el respaldo parcial que su colectividad brindó al aspirante de la bancada uribista, mientras que el exsenador Roy Barreras subrayó el impacto histórico de la jornada, al recordar que ningún mandatario en los últimos treinta años había iniciado su periodo sin contar con la presidencia del Senado, dignidad clave pues será Henríquez el encargado de imponer la banda presidencial este 7 de agosto.
En contraste, voces afines al nuevo Ejecutivo restaron dramatismo al desenlace y lo encuadraron bajo el principio de la división de poderes. El excongresista Miguel Polo Polo sostuvo que el resultado es prueba de la abstención y el respeto del presidente electo frente a las decisiones autónomas del Legislativo. En paralelo, figuras del Centro Democrático, como el senador Esteban Quintero, respaldaron la trayectoria de Henríquez destacando su coherencia y cercanía con la línea política del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Por su parte, sectores independientes como el liderado por Jorge Enrique Robledo cuestionaron los acuerdos tras bambalinas, calificando la votación como un pacto de conveniencia entre corrientes antagónicas.
Mientras el Senado protagonizaba un álgido debate, la Cámara de Representantes resolvió su conformación sin contratiempos mediante la elección de Nicolás Barguil con un amplio consenso de 180 votos, acompañado en la Mesa Directiva por Simón Molina y Erick Velasco. Pese al balance en la representación opositora señalado por congresistas como Mafe Carrascal, el inicio del periodo 2026-2030 deja tras de sí críticas por la falta de mujeres en los cargos de la alta dirección legislativa y anticipa un cuatrienio de constantes negociaciones normativas.

