Empresarios, comerciantes y mandatarios regionales expresaron preocupación por las declaraciones del presidente sobre los resultados de la primera vuelta y reclamaron respeto por las instituciones electorales de cara al balotaje del 21 de junio.
La tensión política en Colombia aumentó tras la primera vuelta presidencial. Diversos sectores económicos y autoridades regionales reaccionaron a los cuestionamientos formulados por el presidente Gustavo Petro sobre el proceso electoral, advirtiendo sobre la necesidad de preservar la confianza en las instituciones y garantizar estabilidad democrática en la recta final de la contienda.
La controversia surgió luego de que el mandatario pusiera en duda el preconteo de votos divulgado tras las elecciones del 31 de mayo. A través de sus redes sociales, Petro aseguró que existirían presuntas irregularidades relacionadas con el software electoral y mencionó la supuesta presencia de cientos de miles de cédulas falsas en el sistema.
Mientras tanto, los resultados oficiales ubicaron a Abelardo De la Espriella como el candidato más votado con el 43,72 % de los sufragios, seguido por Iván Cepeda con el 40,92 %. Ambos disputarán la segunda vuelta presidencial programada para el próximo 21 de junio.
La reacción más contundente llegó desde el sector productivo. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) manifestó su preocupación por los señalamientos realizados desde la Presidencia y consideró que estos pueden afectar la credibilidad del sistema electoral.
Bruce Mac Master, presidente de la organización, afirmó que el país enfrenta un momento delicado y pidió reforzar las garantías democráticas. Incluso planteó la posibilidad de contar con acompañamiento internacional para supervisar el proceso que culminará con la elección presidencial.
Desde la Andi insistieron en que los más de 23 millones de ciudadanos que acudieron a las urnas merecen que su decisión sea respetada y que cualquier inconformidad debe tramitarse mediante los mecanismos legales establecidos.
La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) también salió en defensa del proceso electoral, destacando la alta participación ciudadana registrada durante la jornada.
Su presidente, Jaime Alberto Cabal, aseguró que la principal ganadora de la fecha fue la democracia, al considerar que millones de colombianos acudieron a las urnas para expresar libremente su voluntad política.
El Consejo Gremial Nacional se sumó a esa posición y reiteró que los resultados emitidos por las autoridades electorales representan la expresión legítima de los votantes. Además, respaldó públicamente la labor desarrollada por la Registraduría Nacional, el Consejo Nacional Electoral y la Fuerza Pública durante la jornada.
Los gremios coincidieron en que cualquier reclamación sobre el proceso debe resolverse por las vías institucionales y no mediante descalificaciones públicas que puedan incrementar la polarización.
Las regiones también hicieron sentir su voz. La presidenta de la Federación Nacional de Departamentos y gobernadora del Meta, Rafaela Cortés, rechazó las acusaciones sobre presuntas irregularidades y defendió el trabajo realizado por los funcionarios electorales y los jurados de votación.
La dirigente aseguró que el proceso se desarrolló con garantías para todos los candidatos y afirmó que no existen evidencias que permitan desconocer los resultados divulgados por las autoridades competentes.
Como respuesta a la situación, anunció la convocatoria de una reunión extraordinaria de gobernadores para analizar el panorama político y definir una postura conjunta frente a las declaraciones del jefe de Estado.
La confrontación entre el Gobierno nacional y distintos sectores económicos y territoriales se produce en un momento clave de la campaña presidencial. Con menos de tres semanas para el balotaje, el debate ya no solo gira en torno a los candidatos finalistas, sino también a la confianza en las instituciones encargadas de organizar y garantizar las elecciones.
Mientras avanza la preparación de la segunda vuelta, gremios y gobernaciones insisten en que el principal reto será preservar la estabilidad democrática y asegurar que la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas sea respetada por todos los actores políticos.

