martes, abril 28, 2026
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EL BESO POLÉMICO DE ALEJANDRO CHAR A ELDER DAYÁN DÍAZ: DESINHIBICIÓN Y DESGASTE POLÍTICO

Por: JAIME VÉLEZ GUERRERO Abogado, criminólogo y escritor

Ha generado nuevamente controversia el beso de carácter libidinoso que el alcalde distrital de Barranquilla le propino al cantante vallenato Elder Dayán Díaz durante la celebración del 213 aniversario de la ciudad, específicamente en el Gran Malecón del Río. En consonancia con lo anterior, no tardaron en suscitarse críticas, dado que este tipo de comportamientos se ha tornado recurrente por parte del mandatario, especialmente en contextos en los que presuntamente se encuentra bajo la influencia de sustancias psicoactivas.

Desde una perspectiva neuroconductual, los hechos observados podrían vincularse con una posible alteración de la corteza prefrontal y del sistema dopaminérgico, lo que favorecería estados de desinhibición y una menor regulación de los impulsos. Ello permitiría comprender, en parte, este patrón de actuaciones presuntamente irregulares en espacios públicos, situación atribuida al alcalde Alejandro Char.

Sin duda, circunstancias de esta naturaleza no solo afectan la reputación del funcionario, sino que también inciden en la colectiva de la ciudadanía barranquillera, al proyectar una valoración negativa del entorno social. Por ello, es pertinente que una autoridad distrital de su investidura actúe con mayor mesura y responsabilidad, en el marco de una sociedad que exige de sus dirigentes actuaciones ajustadas a la moral administrativa.

El incidente con el artista fue interpretado por diversos observadores como una manifestación amorosa, debido a la insistencia en darle un ósculo y realizar un leve movimiento lingual con connotación erótica, lo cual fue ampliamente difundido en redes sociales, donde el caso adquirió carácter viral, generando múltiples reacciones en el entorno digital.

A raíz de este episodio, el escándalo incidedirectamente la imagen de Alejandro Char y profundiza criterio nefasto. No se trata de un evento aislado, sino de una dinámica reiterada que pone en entredicho la seriedad con la que asume las responsabilidades propias de su cargo.

En el plano personal, lo ocurrido supondría un nuevo impacto para su cónyuge, Katia Nule Marino, en medio de versiones persistentes sobre infidelidades y una relación marcada por tensiones. La repetición de estos episodios no solo expone su vida privada a la opinión pública, sino que además proyecta una percepción de inestabilidad.

Más allá del hecho puntual, son especialmente reprochables las acciones que menoscaban la dignidad del cargo, así comoel silencio sostenido frente a una ciudadanía que exige explicaciones. La ausencia de autocrítica y de claridad contribuye a profundizar el desgaste político y la desconfianza, hasta derivar en un ejercicio del poder que se diluye progresivamente, a manera de cenizas arrastradas por el viento.

Ante el cuadro clínico que presenta, es menester que el señor alcalde inicie un tratamiento de desintoxicación y una evaluación psiquiátrica integral, con el fin de orientar adecuadamente su estado de salud y garantizar la idoneidad para el ejercicio de sus funciones. Lo anterior adquiere relevancia en atención a la incidencia que su forma de actuar puede generar mal ejemplo, especialmente en las nuevas generaciones en proceso de formación.

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