Con una agenda religiosa, cultural y gastronómica, el departamento busca consolidarse como destino clave del Caribe colombiano.
El Atlántico se alista para una de las temporadas más importantes del año con la expectativa de recibir más de 400 mil turistas durante la Semana Santa. Desde el Muelle 1888 en Puerto Colombia, la Gobernación dio apertura a su estrategia turística, que combina tradición religiosa, actividades culturales y una variada oferta gastronómica para atraer visitantes.
Este emblemático punto, convertido en uno de los principales íconos del departamento, será protagonista de la agenda, tras registrar una alta afluencia en temporadas anteriores.
La programación incluye más de 430 eventos en 23 municipios, en el marco de la Ruta de la Fe, con actividades como procesiones, viacrucis, actos litúrgicos, exposiciones y conciertos.
Las autoridades destacan que la apuesta no solo busca fortalecer el turismo religioso, sino también ofrecer una experiencia integral que conecte a los visitantes con la cultura y la identidad del territorio. A esto se suma una oferta gastronómica enfocada en productos del mar, especialmente diseñada para la temporada.
De forma paralela, el departamento avanza en proyectos de infraestructura para potenciar el turismo, como nuevas vías de acceso, mejoras urbanísticas y fortalecimiento de los servicios de salud. Estas iniciativas buscan garantizar una experiencia segura y organizada para los visitantes, especialmente en municipios como Puerto Colombia, que espera recibir más de 150 mil personas durante la Semana Mayor.
Las autoridades también han reforzado la estrategia de promoción a nivel nacional, llevando la oferta turística del Atlántico a ciudades como Bogotá, Cali y Cartagena, con el objetivo de mantener un flujo constante de visitantes durante todo el año. Asimismo, se implementará un amplio dispositivo de seguridad con presencia de la Policía, el Ejército y organismos de socorro, además de monitoreo y controles en puntos clave.
Con esta apuesta, el Atlántico busca no solo superar las cifras del año anterior, sino posicionarse como un destino turístico integral, donde la fe, la cultura y la gastronomía se convierten en los principales atractivos para propios y visitantes.

