El proyecto ‘Vientos de Barranquilla’ avanzó con un nuevo acuerdo entre el Distrito y Copenhagen Infrastructure Partners. La iniciativa busca aprovechar los fuertes vientos del Caribe y sumar generación renovable al sistema eléctrico colombiano.
Barranquilla empieza a mirar hacia el mar en busca de nuevas fuentes de energía. El Distrito formalizó un nuevo avance del proyecto ‘Vientos de Barranquilla’, iniciativa que aspira a convertirse en el primer parque eólico costa afuera de Colombia.
La administración distrital suscribió una declaración conjunta con Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), con la que se reconocen los progresos alcanzados durante la primera etapa del proyecto.
La iniciativa nació en 2022, cuando la Alcaldía, entonces encabezada por Jaime Pumarejo, firmó un memorando de entendimiento con CIP. Posteriormente se estableció un acuerdo de colaboración para participar en la primera ronda colombiana destinada a proyectos de generación eólica marina, proceso liderado por el Ministerio de Minas y Energía, la Dirección General Marítima (Dimar) y administrado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Ahora, bajo la administración de Alejandro Char, el Distrito busca darle continuidad al proyecto.
La propuesta contempla instalar aerogeneradores en aguas del Caribe, frente a las costas de Barranquilla. La electricidad producida sería llevada hasta tierra mediante infraestructura de conexión para posteriormente incorporarla al Sistema Interconectado Nacional.
El proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial. Actualmente se adelantan mediciones para conocer con mayor precisión el comportamiento del recurso eólico y se desarrollan los estudios necesarios para determinar las características técnicas del futuro parque.
Entre los próximos pasos aparecen la autorización para la ocupación temporal del área marítima, la regulación de los contratos por diferencia (CfD), la planificación de las líneas de transmisión, el licenciamiento ambiental y, posteriormente, la construcción de las instalaciones eléctricas.
El cronograma dependerá de las decisiones y requisitos establecidos por el Gobierno nacional.
El Distrito también espera que el proyecto genere efectos más allá de la producción de electricidad.
La construcción y operación del parque podría abrir oportunidades para empresas proveedoras, operadores logísticos, compañías especializadas y actividades relacionadas con el sector portuario.
También se proyectan empleos directos e indirectos, programas de formación, transferencia de conocimiento, llegada de inversión nacional y extranjera y un mayor desarrollo del ecosistema empresarial relacionado con las energías renovables.
Para el ingeniero electricista Ray Miller, CEO de Sinergia Group, la capital del Atlántico reúne tres elementos poco habituales en un mismo territorio: recurso energético, demanda y capacidad logística.
La ciudad recibe los vientos alisios provenientes del noreste, con velocidades que oscilan entre 6 y 7 metros por segundo en tierra, mientras que mar adentro las condiciones pueden ser todavía más favorables.
A esto se suma la elevada actividad industrial del Atlántico. Según Miller, el departamento concentra cerca del 12 % de la capacidad de generación eléctrica del país, por lo que producir energía cerca de los centros de consumo podría reducir pérdidas y disminuir la necesidad de construir extensas redes de transmisión.
El tercer componente es la infraestructura. Los parques marinos requieren puertos capaces de manejar estructuras de grandes dimensiones y embarcaciones con calados superiores a los 20 metros, además de corredores preparados para transportar cargas sobredimensionadas.
Miller sostiene que son pocos los lugares de Colombia que reúnen simultáneamente condiciones portuarias e industriales similares.
Los defensores de la iniciativa destacan también su posible aporte a la diversificación de la matriz energética colombiana.
Beatriz Ferreira, investigadora y coordinadora de sostenibilidad de la Fundación Inubac, explicó que los aerogeneradores marinos pueden aprovechar vientos más constantes que los disponibles en tierra y, al ubicarse en el océano, evitan intervenir grandes superficies terrestres.
La generación eólica también podría adquirir importancia durante los periodos de sequía, cuando disminuyen los niveles de los embalses y las centrales hidroeléctricas pierden capacidad de producción.
La apuesta, en ese sentido, consiste en contar con diferentes fuentes de generación para disminuir la dependencia de un único tipo de tecnología y reducir la vulnerabilidad del sistema ante fenómenos climáticos extremos.
El proyecto, sin embargo, también enfrenta retos económicos.
Camilo Prieto Valderrama, profesor e investigador de la Universidad Javeriana, considera positiva la incorporación de nuevas tecnologías, aunque advierte que la generación eólica marina tiene un costo considerablemente superior al de otras alternativas.
De acuerdo con sus estimaciones, producir energía mediante parques eólicos costa afuera puede alcanzar alrededor de 88 dólares por megavatio, frente a unos 50 dólares de la generación eólica terrestre y aproximadamente 69 dólares para la energía nuclear.
Además, el especialista recuerda que la energía eólica no funciona de manera permanente. Según su explicación, puede estar disponible alrededor del 35 % del tiempo durante un año, mientras que una central de gas en ciclo combinado puede alcanzar cerca del 60 % y una planta nuclear alrededor del 90 %.
Por eso, plantea que la expansión de las energías renovables debe ir acompañada de otras tecnologías capaces de proporcionar energía firme cuando las condiciones del viento o del clima no sean favorables.
La firma del acuerdo contó con la presencia de representantes de Dinamarca y de Copenhagen Infrastructure Partners, entre ellos el embajador danés Jens Godtfredsen, la jefa comercial de la Embajada de Dinamarca en Colombia, Kristine Matre Thorsen, el director para Latinoamérica de CIP, Max Correa, y William Faulconer, gerente de permisos, licencias y asuntos públicos de la compañía.
El embajador destacó el potencial de Barranquilla y manifestó el interés de Dinamarca en continuar acompañando el desarrollo de proyectos relacionados con energía limpia y empleo especializado.
Para el Distrito, ‘Vientos de Barranquilla’ representa una oportunidad para aprovechar dos de los recursos naturales más abundantes de la ciudad: el sol y el viento.
Por ahora, el parque todavía debe superar varias etapas técnicas, ambientales y regulatorias antes de llegar a su construcción. Pero la nueva declaración conjunta marca otro paso en el intento de convertir el potencial eólico del Caribe colombiano en una fuente real de electricidad.

