En una ofensiva frontal para neutralizar el crimen organizado, la Gobernación del Atlántico respaldó de forma decisiva las acciones del Gobierno Nacional enfocadas en trasladar a los principales dinamizadores del delito de extorsión desde los penales de Barranquilla hacia pabellones de alta seguridad en Bogotá.
La decisión, concretada tras un consejo extraordinario de seguridad liderado por el presidente Abelardo De la Espriella junto con la cúpula de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, busca frenar de golpe el accionar de las estructuras delictivas que operan tras las rejas.
La estrategia responde a diagnósticos oficiales que indican que casi el 80 % de las extorsiones en la región Caribe se coordinan desde los centros penitenciarios mediante el uso ilícito de telefonía móvil. Para erradicar este fenómeno, las autoridades dispusieron una serie de restricciones operativas sin precedentes en las celdas donde serán reubicados los reclusos. Los nuevos pabellones contarán con sistemas de bloqueo e interferencia de señal telefónica y de internet, sumado a la interrupción del acceso a energía eléctrica en los espacios individuales de reclusión, lo que impedirá la carga y el funcionamiento de dispositivos electrónicos.
El gobernador Eduardo Verano ratificó la importancia de ejecutar estas acciones inmediatas y contundentes, señalando que la efectividad del plan radica en cortar definitivamente la comunicación de los delincuentes con el exterior. Esta ofensiva forma parte de la estructuración de un Plan Nacional contra la Extorsión que compromete la acción conjunta del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía. Con estas garantías de aislamiento total, las administraciones regional y distrital confían en desarticular la cadena de mando de los carteles dedicados al cobro de cuotas extorsivas y devolver la tranquilidad a comerciantes e instituciones en todo el departamento.

