Los pozos utilizados para ejecutar la obra comenzaron a ser cerrados en dos puntos del corredor. Ahora el proyecto se concentra en recuperar la vía, ampliar la calzada y terminar el urbanismo.
La transformación de la calle 85 empieza a hacerse visible en superficie. Después de varios meses con grandes excavaciones abiertas, los pozos utilizados para construir el sistema de canalización están siendo desmontados, una señal de que la infraestructura hidráulica ya superó una de las etapas más complejas.
El sistema subterráneo quedó conectado y actualmente se encuentra operativo. Por esta razón, los equipos de obra comenzaron a cerrar las estructuras que permitieron ejecutar las perforaciones bajo tierra.
Uno de los puntos intervenidos está ubicado en la calle 85 con carrera 47, donde se construyó un pozo de unos 8 metros de profundidad. El lugar está siendo rellenado y acondicionado para posteriormente recuperar el espacio destinado al tránsito vehicular.
El segundo frente se encuentra cerca de la carrera 52. Allí fue necesario construir una excavación de aproximadamente 14 metros de profundidad, que también está entrando en la fase de cierre.
La solución hidráulica fue diseñada para llevar buena parte del flujo del arroyo por debajo de la superficie.
El proyecto contempla cerca de 1,8 kilómetros de tubería, instalada mediante un sistema de perforación subterránea. La infraestructura recoge las aguas en dos puntos y las conduce hacia la carrera 47.
Desde allí, los caudales se unen y avanzan hasta la carrera 52, donde finalmente se conectan con el box que ya existía en la calle 84.
Con esta conexión funcionando, el proyecto deja atrás una de sus fases centrales. Sin embargo, todavía quedan intervenciones visibles antes de que la calle pueda recuperar completamente su funcionamiento.
El siguiente paso será completar las obras de superficie. Entre las tareas pendientes está la ampliación de la calle 85, que contempla una calzada de tres carriles, además de la construcción y adecuación de andenes y los trabajos de urbanismo correspondientes.
Aunque estas actividades representan la etapa final de la intervención, serán determinantes para que el corredor pueda ser entregado en condiciones normales de movilidad.
Durante una visita al proyecto, el alcalde Alejandro Char destacó el avance de los trabajos y aseguró que la intervención busca ofrecer una solución definitiva frente a los problemas generados históricamente por el arroyo.
La administración distrital mantiene como referencia septiembre para culminar las obras, de acuerdo con el plazo anunciado anteriormente.
Mientras avanza la construcción, quienes viven, trabajan o transitan por el sector esperan que la recuperación de la vía llegue cuanto antes.
Camilo González reconoció que el progreso comienza a ser evidente, pero señaló que la apertura del corredor resulta especialmente necesaria por su conexión con otras vías importantes de Barranquilla.
La movilidad peatonal también continúa siendo un problema. Laura Torres, quien recorría la zona, aseguró que desplazarse actualmente de un extremo al otro resulta complicado y pidió que se acelere la terminación de las obras.
Con los pozos entrando en su fase de cierre y la red hidráulica ya conectada, el desafío ahora será convertir ese avance subterráneo en una vía completamente recuperada y habilitada para la ciudadanía.

