El Zoológico de Barranquilla consiguió una nueva reproducción de esta especie endémica, de la que quedarían apenas 1.085 adultos. La meta es recuperar poblaciones y preparar su eventual regreso a los bosques de los Montes de María.
Unos pocos gramos pueden representar mucho cuando una especie está al borde de desaparecer. En Barranquilla, el nacimiento de una cría de paujil de pico azul volvió a poner el foco sobre los esfuerzos científicos para evitar que esta ave endémica de Colombia desaparezca de los ecosistemas naturales.
La cría nació hace poco más de una semana en el Zoológico de Barranquilla, pesó 87 gramos al salir del cascarón y recibió el nombre de Milagro, como símbolo de esperanza frente a la difícil situación que atraviesa la especie.
El nacimiento forma parte de un programa de reproducción que ya suma ocho ejemplares exitosos en el zoológico y que busca, a largo plazo, contar con animales genéticamente adecuados para una posible reintroducción en zonas donde históricamente habitó la especie.
El paujil de pico azul tiene una particularidad que aumenta la responsabilidad sobre su conservación: es una especie endémica de Colombia.
Durante años, la presencia del ave en los Montes de María, considerados parte de su área original de distribución, fue prácticamente desconocida. Farah Ajami Peralta, directora ejecutiva del Zoológico de Barranquilla, explicó que el equipo inició hace aproximadamente ocho años la búsqueda de evidencias de la especie en esa región.
El trabajo incluyó herramientas como cámaras trampa y monitoreo de campo, con las que finalmente lograron obtener registros que permitieron avanzar en el conocimiento de sus poblaciones.
Pero encontrarla era apenas el primer desafío. Reproducirla en condiciones controladas también implicó un proceso de aprendizaje, debido a que en Colombia existe poca experiencia acumulada en la reproducción de esta especie.
El Aviario Nacional de Barú fue uno de los primeros lugares del país donde se consiguió su reproducción. A partir de allí se estableció un trabajo coordinado con el Zoológico de Barranquilla para incrementar las posibilidades de contar con ejemplares viables desde el punto de vista genético.
La intención final es que estos esfuerzos no se queden dentro de los zoológicos. La expectativa es preparar las condiciones científicas y ambientales necesarias para que, cuando sea posible, algunos ejemplares puedan regresar a áreas naturales.
El problema del paujil no se limita a su reducido número de individuos.
Cristian Olaciregui Pineda, director de Biología y Conservación de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, explicó que el ave requiere bosques con buena cobertura vegetal y árboles de gran altura para sobrevivir.
La transformación de estos ecosistemas ha reducido considerablemente los lugares adecuados para la especie. A esto se suma la presión de la cacería, considerada uno de los principales factores de amenaza.
Su reproducción también representa una dificultad. El paujil se reproduce aproximadamente una vez al año y pone solo dos huevos, lo que limita la velocidad con la que pueden recuperarse sus poblaciones.
Por esta razón, los ejemplares reproductores del zoológico forman parte de un proceso cuidadosamente controlado.
Cuando se obtiene un huevo, este puede pasar a un sistema de incubación artificial ubicado fuera de la zona de exhibición. Allí se mantienen condiciones controladas de temperatura y humedad, además de un mecanismo que permite rotar el huevo durante el proceso.
La importancia del paujil va incluso más allá de la propia especie. Para los expertos, su presencia puede funcionar como una señal del estado de conservación del bosque: donde existe una población saludable de estas aves, también deberían existir condiciones adecuadas para otros componentes del ecosistema.
Los datos oficiales muestran la dimensión del problema.
Según información del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el paujil de pico azul ha perdido durante los últimos 25 años el 92,8 % de su hábitat potencialmente viable.
Actualmente se estima que sobreviven apenas 1.085 individuos adultos en Colombia.
La proyección resulta todavía más preocupante: sin medidas de conservación urgentes, la especie podría desaparecer de los ecosistemas naturales hacia 2050.
Por eso, cada nacimiento obtenido mediante el programa de reproducción adquiere un significado especial, aunque los especialistas advierten que criar ejemplares en cautiverio no es suficiente. También será necesario recuperar y proteger los bosques donde eventualmente puedan ser liberados.
El nacimiento de Milagro fue presentado oficialmente el sábado 29 de agosto, durante una jornada en el Zoológico de Barranquilla que reunió a autoridades ambientales y departamentales.
El acto contó con la presencia del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y el vicepresidente de la República, Juan Manuel Restrepo.
Durante la visita, el ministro anunció que en las próximas semanas será presentado el plan de recuperación y manejo del paujil de pico azul, construido con la participación de diferentes actores vinculados a su conservación.
La estrategia estará integrada a la iniciativa ABC: Agua, Biodiversidad y Comunidades, que plantea combinar investigación científica, participación ciudadana y trabajo con las comunidades para proteger los ecosistemas.
Desde el Atlántico, además, se planteó la posibilidad de convertir al paujil de pico azul en un símbolo de conservación ambiental.
La meta, sin embargo, va mucho más allá de convertirlo en un emblema. El verdadero desafío será conseguir que una especie que ha perdido casi todo su hábitat vuelva a tener bosques donde pueda vivir y reproducirse por sí misma.

