El gremio denuncia falta de vigilancia en colegios de Soledad y alerta por amenazas recientes contra profesores en Barranquilla.
La seguridad en las instituciones educativas del Atlántico vuelve a ser motivo de preocupación. La Asociación de Educadores del Atlántico (ADEA) denunció una crisis en varios planteles, especialmente en el municipio de Soledad, debido a la falta de personal de vigilancia.
A través de un comunicado, el gremio advirtió que esta situación ha dejado expuestas a comunidades educativas completas, particularmente en sectores como Noroccidente y Vista Hermosa, donde —según señalan— los hechos de inseguridad se han vuelto recurrentes.
La organización cuestionó que no se hayan tomado acciones oportunas para garantizar la presencia de vigilantes en las instituciones, al tiempo que criticó decisiones administrativas como el traslado de una docente involucrada en un hecho de riesgo, señalando que estas medidas no solucionan el problema de fondo.
Según ADEA, la ausencia de vigilancia permanente incrementa la vulnerabilidad de estudiantes, profesores y directivos, quienes deben enfrentar condiciones inseguras en su entorno laboral y académico. Por ello, el sindicato pidió a los rectores documentar formalmente cualquier incidente relacionado con esta problemática y remitirlo a las autoridades competentes.
“Los planteles siguen expuestos a hechos de inseguridad que se han vuelto reiterados y peligrosos”, advirtió el gremio en su pronunciamiento, reiterando la necesidad de acciones estructurales por parte de la administración local.
El panorama se agrava con denuncias recientes de amenazas contra docentes en Barranquilla. El pasado 11 de marzo, varios profesores reportaron haber recibido videollamadas intimidantes de supuestos grupos criminales, quienes incluso mencionaban datos personales y mostraban armas durante las llamadas.
De acuerdo con información de las autoridades, algunas de estas amenazas habrían sido originadas desde centros penitenciarios, lo que evidencia una modalidad delictiva que continúa afectando al sector educativo.
En instituciones donde no hay vigilancia, los docentes aseguran que deben encargarse de abrir y cerrar las sedes, quedando expuestos en horarios críticos. Incluso, recuerdan casos anteriores de violencia contra maestros que se negaron a pagar extorsiones.
Aunque la Policía Metropolitana ha señalado que realiza acompañamientos y patrullajes en horarios específicos, los educadores consideran que estas acciones son insuficientes frente a la magnitud del problema.
Ante este escenario, el magisterio del Atlántico no descarta nuevas movilizaciones o incluso un paro, si no se garantizan condiciones mínimas de seguridad. La exigencia es clara: mayor presencia institucional, vigilancia permanente y medidas efectivas que protejan a quienes desarrollan su labor en medio de crecientes riesgos.

