El presidente endureció su discurso tras el archivo del proyecto y reavivó la tensión con el Legislativo, mientras juristas y sectores políticos cuestionan la viabilidad de la propuesta.
El presidente Gustavo Petro volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente como respuesta al nuevo revés que sufrió su reforma al sistema de salud en el Congreso de la República. El mandatario lanzó la advertencia luego de que el proyecto fuera archivado en la Comisión Séptima del Senado, lo que profundizó el choque político entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Durante sus más recientes pronunciamientos, Petro afirmó que si el Congreso no “salva” la reforma, su Gobierno deberá acudir a otros mecanismos para impulsar los cambios estructurales que, según ha insistido, fueron respaldados por los ciudadanos en las urnas. En ese contexto, mencionó nuevamente la opción de una constituyente como una vía para transformar el modelo de salud y otras áreas del Estado que considera bloqueadas por intereses políticos y económicos.
La reforma a la salud es una de las iniciativas centrales del Gobierno y propone un cambio profundo al sistema actual, incluyendo la eliminación del rol de intermediación de las EPS y una reorganización de la atención primaria. Sin embargo, el proyecto ha enfrentado una fuerte oposición en el Congreso, donde críticos advierten riesgos financieros, administrativos y de prestación del servicio, argumentos que finalmente pesaron en su archivo.
Las declaraciones del presidente generaron reacciones inmediatas. Desde el Congreso, varios dirigentes rechazaron que se plantee una constituyente como respuesta a decisiones legislativas y pidieron respeto por la independencia de poderes. El presidente del Senado señaló que el Congreso continuará ejerciendo sus funciones con autonomía y sin presiones, mientras llamó a bajar el tono de la confrontación política.
Expertos en derecho constitucional recordaron que la convocatoria de una Asamblea Constituyente no depende únicamente de la voluntad del presidente y que requiere cumplir procedimientos estrictos establecidos en la Constitución, incluyendo la aprobación del propio Congreso y el respaldo ciudadano. Además, señalaron que los tiempos políticos y electorales hacen poco viable que un proceso de ese alcance se materialice antes del final del actual mandato.
Desde la oposición, las palabras de Petro fueron interpretadas como una forma de presión institucional y una señal de creciente tensión en el escenario político, mientras que sectores afines al Gobierno defendieron el planteamiento como un llamado a que las reformas sociales no sigan siendo bloqueadas.
Con este nuevo episodio, la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo entra en una fase aún más compleja, en un momento clave del calendario político, a poco más de un año de las elecciones de 2026. La advertencia presidencial reaviva el debate sobre los límites del poder, la viabilidad de las reformas y el futuro del modelo de salud en Colombia.

