Sectores políticos, sindicales y técnicos intensifican el pulso por el control de la empresa en medio de su compleja situación financiera.
A medida que se acerca el relevo en la dirección intervenida de Air-e, aumenta la tensión entre distintos actores que buscan incidir en la elección del próximo agente especial que asumirá el control de la compañía.
Tras casi dos años desde que la Superintendencia de Servicios Públicos tomó posesión de la empresa, la definición del nuevo interventor en propiedad sigue sin concretarse. Actualmente, la administración se mantiene bajo encargo, lo que ha prolongado la incertidumbre en torno al rumbo de la entidad.
En las últimas semanas, el proceso ha estado marcado por la revisión de múltiples perfiles, sin que hasta ahora se anuncie una decisión oficial. Esta demora ha generado diferencias entre sectores cercanos al Gobierno, incluyendo figuras políticas que ven en el cargo una posición estratégica, especialmente por la relevancia de la empresa en el suministro eléctrico de la región Caribe.
Entre los nombres que han sonado se encuentran personas con experiencia en el sector energético y en la gestión pública, aunque algunos no habrían logrado avanzar en el proceso. Incluso, opciones que contaban con respaldo institucional no habrían prosperado, mientras otras alternativas fueron descartadas por decisiones internas del Ejecutivo.
La falta de consenso también abrió espacio para que organizaciones sindicales de la compañía intenten participar en la definición del nuevo liderazgo. Sin embargo, esta iniciativa ha generado tensiones, debido a cuestionamientos sobre la experiencia técnica de los posibles candidatos que podrían postular.
Desde distintos sectores energéticos han advertido que la elección no debería responder únicamente a intereses políticos o gremiales, sino priorizar el conocimiento técnico y la capacidad de gestión, especialmente ante los desafíos que enfrenta el sistema eléctrico, como la posible llegada de fenómenos climáticos que podrían afectar la generación y distribución de energía.
Además, algunas versiones indican que el anuncio oficial podría aplazarse hasta después de la primera vuelta presidencial, lo que mantiene en vilo a la empresa y a los usuarios que dependen de su operación.
La inestabilidad en el cargo ha sido una constante desde la intervención. En menos de dos años, varios interventores han pasado por la dirección sin lograr consolidar una solución estructural a la crisis financiera y operativa de la compañía, lo que refuerza la importancia de una designación que ofrezca continuidad y resultados.

