Editorial Canal Tropical.
La intervención de Air-e por parte del Gobierno Nacional ha cumplido un año y medio, y el panorama en marzo de 2026 es de una tensa incertidumbre. Aunque el discurso oficial busca dar tranquilidad, las cifras y la realidad operativa cuentan otra historia.
El estado financiero: Una «bola de nieve» de deuda
A pesar de la administración estatal, el hueco financiero de la empresa no se ha detenido.
- Deuda disparada: Al iniciar la intervención en 2024, la deuda con los generadores era de $550 mil millones. Hoy, en marzo de 2026, la cifra ha escalado hasta los $2,1 billones.
- El costo del kilovatio: Si bien la empresa anunció que la tarifa para Atlántico, Magdalena y La Guajira se mantendría estable en $796 por kWh durante el inicio de 2026 (por debajo del promedio nacional), el riesgo real es la falta de contratos.
- Exposición a la bolsa: Muchos de los contratos de energía barata están venciendo. Esto obliga a la empresa a comprar energía en la «bolsa», donde el precio es volátil y depende de si llueve o no. Si hay sequía, el costo de compra sube y esa pérdida termina, tarde o temprano, afectando la inversión en redes.
Impacto en la economía de Barranquilla
Una posible intervención total y permanente, o incluso una liquidación, generaría los siguientes efectos inmediatos en la ciudad:
- Freno a la inversión industrial: Las empresas necesitan «energía firme». La inestabilidad de Air-e hace que grandes industrias duden en expandir sus plantas en la Vía 40 o en Malambo, por temor a apagones o sobrecostos inesperados.
- Crisis en el comercio local: Los cortes por mantenimiento preventivo (como los programados para este fin de semana en sectores como La Pradera y la vía a Juan Mina) afectan la productividad de los pequeños negocios que no cuentan con plantas eléctricas.
- Inestabilidad social: El cobro de las «pérdidas» (el diferencial de lo que se consume y no se paga) sigue siendo el detonante de las protestas. Mientras no se resuelva quién paga esa deuda histórica, el ambiente en los barrios seguirá siendo de confrontación.
¿Qué dicen los líderes regionales?
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, ha sido enfático en que el modelo de intervención no está funcionando como se esperaba. Según el mandatario, «ya está comprobado que público, privado o intervenido, el sistema no puede con el valor actual de la generación».
Por su parte, la RAP Caribe ha solicitado una mesa técnica de alto nivel para revisar el estado de la empresa, advirtiendo que, si la intervención falla, la región podría enfrentarse a un apagón financiero del sector eléctrico
Comparativa: Promesa vs. Realidad
| Aspecto | Promesa de Intervención (2024) | Realidad (Marzo 2026) |
| Tarifas | Bajar el costo del recibo de luz. | Se han estabilizado, pero la deuda total sigue creciendo. |
| Inversión | Mejorar transformadores y redes. | Inversión limitada por el alto flujo de caja destinado a pagar deuda. |
| Cultura de Pago | Lograr que todos paguen lo justo. | Persisten altos niveles de cartera morosa y robo de energía. |
| Transparencia | Informe claro de la Superservicios. | Procuraduría califica los informes actuales como «insuficientes». |
La intervención de Air-e está en su punto de quiebre. En los próximos meses se definirá si el Gobierno inyecta el capital necesario para salvar la operación o si el Caribe debe prepararse para un nuevo cambio de operador, lo que reiniciaría el ciclo de incertidumbre.

