Según la UBPD, estas personas habrían sido víctimas de desaparición forzada antes de ser arrojadas al río o abandonadas en las periferias de Barranquilla.
En un esfuerzo por saldar una deuda histórica con las familias de los desaparecidos en el Caribe, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) concluyó una nueva fase de intervención en el Cementerio Calancala. Entre el 9 y el 12 de marzo, el equipo forense logró la recuperación de siete cuerpos en la Zona 7B, hallazgos que podrían poner fin a décadas de incertidumbre.
La investigación humanitaria y extrajudicial determinó que estas siete personas fueron halladas originalmente entre los años 2003 y 2006. En aquel periodo de recrudecimiento de la violencia, sus cuerpos fueron rescatados de las riberas del Río Magdalena y arroyos cercanos, convirtiendo al afluente en un testigo mudo del horror de los grupos armados.
Pese a que inicialmente se creía que algunos restos reposaban en bodegas, la articulación entre la UBPD, el Instituto de Medicina Legal y la administración del camposanto permitió confirmar que aún permanecían bajo la tierra del Calancala, esperando ser encontrados nuevamente.

Los cuerpos recuperados presentan señales de violencia que el equipo técnico asocia directamente con el conflicto armado. Según la UBPD, estas personas habrían sido víctimas de desaparición forzada antes de ser arrojadas al río o abandonadas en las periferias de Barranquilla.
«Nuestro compromiso es con las familias. Los cuerpos recuperados serán entregados a Medicina Legal para avanzar en su identificación dactiloscópica o genética», afirmó Adrián Estrada, coordinador de la UBPD en el Atlántico.
Esta intervención no es aislada. Hace parte del Plan Regional de Búsqueda Atlántico – Río Magdalena, que actualmente registra un universo de 1.436 personas desaparecidas. En fases anteriores, la perseverancia del equipo ya permitió recuperar cuerpos con la presunción de identidad de dos personas cuyas familias mantienen solicitudes de búsqueda vigentes.
La labor en el Calancala es una carrera contra el tiempo y el silencio de los archivos oficiales. Cada resto óseo removido con cuidado y respeto representa una promesa de reencuentro y el regreso de la identidad arrebatada por la guerra.
El largo camino de regreso a casa: ¿Cómo se identifica un cuerpo hallado tras 20 años?
La recuperación de los siete cuerpos en el Cementerio Calancala es solo el primer paso de un complejo engranaje científico. Cuando la UBPD entrega estos restos al Instituto Nacional de Medicina Legal, comienza una carrera técnica para devolverles el nombre que la guerra les arrebató.
1. El Análisis Antropológico (La lectura de los huesos)
Antes de cualquier prueba de ADN, los antropólogos forenses realizan una «caracterización» del cuerpo. En casos como los del Río Magdalena (2003-2006), el agua y el tiempo pueden haber desgastado los restos, pero los huesos aún hablan:
- Perfil biológico: Determinan sexo, edad aproximada y estatura.
- Huellas de violencia: Identifican fracturas, orificios de proyectil o lesiones por arma blanca que coincidan con los relatos de las familias sobre cómo desapareció su ser querido.
- Rasgos únicos: Buscan antiguas fracturas curadas, prótesis dentales o malformaciones óseas que sirvan como «firma» de identidad.
2. La Ciencia del ADN: El Cruce de Datos
Este es el punto crítico. Medicina Legal extrae material genético (generalmente de piezas dentales o huesos largos como el fémur) para compararlo con el Banco de Perfiles Genéticos.
- El reto: Para que haya un «match» positivo, la familia debe haber entregado previamente su muestra de sangre.
- La búsqueda: Si no hay coincidencia inmediata, el perfil queda en reserva esperando a que un familiar aparezca años después para reclamar a su desaparecido.
3. El Río Magdalena: Un escenario difícil
Los cuerpos hallados entre 2003 y 2006 en las riberas del río presentan un desafío adicional. El sedimento y la humedad del Caribe aceleran la degradación del colágeno en el hueso, lo que hace que la extracción de ADN sea más lenta y costosa que en cuerpos enterrados en fosas secas.
4. La Entrega Digna: El cierre del duelo
Una vez se logra la identificación plena, no se entrega una caja de restos; se realiza un Acto de Entrega Digna.
- La UBPD y la Fiscalía acompañan a la familia en una ceremonia donde se explica la verdad de lo hallado.
- El Estado sufraga los gastos funerarios para que, después de décadas de incertidumbre, el ser querido descanse bajo su propio nombre y en el lugar que su familia elija.
En el Atlántico, hay 1.436 historias detenidas en el tiempo. Cada cuerpo recuperado en el Calancala es una oportunidad para que una madre, un hijo o una esposa dejen de buscar en el río y empiecen a sanar en casa.
La UBPD reitera su invitación a quienes tengan un familiar desaparecido en el marco del conflicto en el Atlántico para que se comuniquen y aporten información:
- Línea telefónica: 316 280 0157
- Oficina Barranquilla: Carrera 52 #74 – 28 (Barrio El Prado).

