La Asamblea Nacional aprobó en primera legislatura una reforma constitucional promovida por el oficialismo que ampliaría la duración del mandato presidencial e impediría que determinados opositores y exiliados puedan aspirar a cargos públicos.
El sistema político de Nicaragua podría experimentar nuevos cambios a partir de una reforma constitucional aprobada en primera legislatura por la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo.
La iniciativa, promovida por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, plantea extender el periodo presidencial de cinco a siete años y establece nuevas restricciones para la participación electoral de sectores considerados opositores al régimen.
Sin embargo, el cambio todavía no entra en vigencia. Para convertirse oficialmente en parte de la Constitución, el proyecto deberá ser sometido a una segunda votación, proceso que podrá realizarse a partir del 18 de enero de 2027.
Uno de los puntos más controvertidos de la reforma está relacionado con la participación política.
El texto impediría presentarse a cargos de elección popular a personas que el régimen nicaragüense clasifique como “golpistas” o “traidores a la patria”.
Las restricciones también alcanzarían a opositores que viven fuera del país. Según el jefe parlamentario del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Gustavo Porras, la medida apunta contra quienes desde el exilio promueven una intervención militar de Estados Unidos o respaldan sanciones contra Nicaragua.
Asimismo, quedarían excluidas aquellas personas que hayan sido señaladas por realizar actos considerados contrarios a la independencia, la soberanía o la autodeterminación del país.
La reforma ha despertado críticas y rechazo entre gobiernos de la región y organizaciones internacionales, debido al impacto que podría tener sobre la competencia electoral y la participación de sectores opositores.
Antes de que la Asamblea Nacional realizara la votación, Gustavo Porras protagonizó un acto simbólico en la ciudad de León, situada a unos 90 kilómetros al noroeste de Managua.
El dirigente sandinista llevó un ejemplar de la propuesta de reforma al mausoleo del poeta Rubén Darío, ubicado en la catedral de la ciudad.
Según informaron medios locales, Porras aseguró durante el acto que acudían a presentar ante la tumba del escritor el documento de la reforma parcial de la Constitución que posteriormente sería discutida y aprobada por el Parlamento.
La iniciativa representa un nuevo paso del oficialismo para modificar las reglas políticas del país. Ahora, el futuro de la reforma dependerá de su ratificación en la segunda legislatura, prevista para iniciar su trámite a partir de enero de 2027.

