Mientras continúan las intervenciones para estabilizar los sectores afectados por la erosión costera, avanza la construcción de la nueva doble calzada, un proyecto de más de $2,7 billones que transformará la conexión entre Atlántico y Magdalena y cuya entrega total está prevista para 2032.
El tiempo corre en uno de los corredores viales más importantes del Caribe colombiano. Luego de que el mar provocara una nueva afectación en la estructura de la carretera, a la altura del kilómetro 18, las autoridades aceleraron las obras de mitigación y la ejecución del proyecto definitivo que busca poner fin a décadas de erosión costera sobre la vía que comunica a Barranquilla con Ciénaga.
Las primeras acciones estuvieron enfocadas en estabilizar la bancada comprometida, especialmente en el tramo cercano a la Ciénaga Grande de Santa Marta y el Parque Isla Salamanca. Allí, el Invías mantiene labores de monitoreo permanente y trabajos de contención para garantizar la seguridad del corredor mientras avanzan las obras de largo plazo.
Más allá de las intervenciones de emergencia, el proyecto se concentra en la construcción de tres viaductos que permitirán reducir el impacto del mar sobre la carretera.
Según explicó Neyr Domínguez, supervisor de contratos de la Gobernación del Magdalena, las obras iniciales de protección ya fueron ejecutadas con una inversión cercana a $1.500 millones, mientras continúa la fabricación de los pilotes que soportarán las nuevas estructuras.
Estos elementos son producidos en Malambo y serán trasladados al corregimiento de Palermo para iniciar las siguientes fases de construcción.
Actualmente también avanzan trabajos en el kilómetro 22, donde se desarrolla una plataforma que servirá para facilitar las labores de recuperación ambiental previstas dentro del proyecto.
Los viaductos hacen parte de la Unidad Funcional 2 de la doble calzada y cubrirán aproximadamente el tramo comprendido entre los kilómetros 16 y 30. La planificación contempla un primer viaducto de 1,5 kilómetros en la variante sur, seguido por otras dos estructuras ubicadas en los kilómetros 19 y 28, con una inversión estimada cercana a $700.000 millones.
Mientras tanto, continúan los estudios ambientales, la gestión predial y el desarrollo de las demás unidades funcionales necesarias para completar la obra.
La construcción del nuevo corredor comenzó formalmente en abril con la intervención de cerca de 3,2 kilómetros en el sector de Tasajera.
El proyecto, ejecutado por la concesión Ruta Magdalena Sierra Mar, contempla 49,42 kilómetros de nueva doble calzada, además de 166,82 kilómetros destinados a operación y mantenimiento del corredor existente.
De acuerdo con el cronograma socializado con los gremios, la infraestructura completa deberá entrar en funcionamiento dentro de un plazo aproximado de cinco a seis años, con una fecha estimada de culminación hacia 2032.
Uno de los cambios más importantes incorporados al diseño corresponde al acceso hacia el Puerto de Palermo.
Inicialmente se planteó construir un puente, pero tras los estudios técnicos se optó por desarrollar un paso deprimido que facilitará la movilidad de vehículos de carga y particulares hacia el peaje Laureano Gómez.
La estructura incluirá dos retornos que permitirán mejorar la circulación entre Atlántico y Magdalena, eliminando uno de los principales puntos de congestión de la zona.
La nueva vía tendrá un impacto estratégico sobre la logística del Caribe.
Actualmente por este corredor circulan alrededor de 12.000 vehículos diarios, conectando los puertos de Barranquilla y Santa Marta, además de servir como ruta principal para el transporte de mercancías y turistas.
De acuerdo con el Comité Intergremial del Atlántico, cerca del 75 % de los alimentos que llegan a la Central de Abastos de Barranquilla transitan por esta carretera, razón por la que la ampliación permitirá reducir tiempos de viaje, disminuir costos logísticos y aumentar la competitividad del transporte de carga, cuyos vehículos podrán desplazarse entre 80 y 90 kilómetros por hora en la nueva infraestructura de tres carriles.
Con una inversión superior a $2,7 billones, el proyecto beneficiará directamente a cerca de 2 millones de habitantes de Barranquilla, Santa Marta, Ciénaga, Puebloviejo, Sitionuevo, Zona Bananera y Soledad.
La ejecución de la obra incluye procesos de concertación con las comunidades ubicadas en el área de influencia, especialmente en materia de reubicación de familias y compensaciones sociales.
Las autoridades mantienen mesas de diálogo para definir alternativas de traslado en condiciones adecuadas y desarrollar proyectos productivos dirigidos a pescadores de la zona, quienes recibirán embarcaciones, motores, implementos de pesca y programas de capacitación.
En paralelo, el Ministerio de Transporte adelanta acciones de restauración ecológica que incluyen la recuperación de 20,64 hectáreas de bosque seco tropical y 17,69 hectáreas de manglar en la Ciénaga Sevillano, uno de los ecosistemas estratégicos del norte del país.

