Empresas generadoras y autoridades energéticas intensifican medidas ante el riesgo de una nueva temporada seca. El nivel de los embalses y el respaldo de las plantas térmicas se convierten en las principales preocupaciones.
El sistema energético colombiano vuelve a mirar al cielo con preocupación. La posibilidad de un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año encendió las alarmas entre los gremios del sector, que advierten sobre la necesidad de actuar desde ahora para evitar presiones más fuertes sobre el suministro eléctrico nacional.
La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, aseguró que el país debe priorizar el cuidado de los embalses, considerados la principal reserva energética de Colombia ante una eventual reducción de lluvias.
La dirigente gremial explicó que el objetivo es llegar a la temporada seca con niveles de almacenamiento superiores al 80 %, tal como lo ha recomendado XM, operador del mercado eléctrico. Según indicó, alcanzar esa meta permitiría enfrentar con mayor respaldo una posible sequía prolongada.
Sin embargo, alertó que algunas decisiones regulatorias recientes podrían dificultar ese propósito y reducir el margen de seguridad del sistema.
Desde el sector energético insisten en que será clave aumentar el uso de generación térmica cuando sea necesario, administrar cuidadosamente el recurso hídrico y promover un consumo responsable tanto de agua como de energía.
Además, Acolgen pidió acelerar la entrada de nuevos proyectos energéticos, fortalecer los sistemas de almacenamiento, asegurar el suministro de combustibles para las plantas térmicas y mantener coordinación técnica con Ecuador para los intercambios de energía.
Otro de los puntos que preocupa a las empresas es la liquidez financiera del sector. Los gremios sostienen que varias compañías enfrentan dificultades para sostener operaciones y adquirir combustibles en medio de deudas acumuladas dentro de la cadena energética.
Mientras tanto, el Gobierno nacional envió un mensaje de tranquilidad. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aseguró que actualmente no existe riesgo de apagón ni de racionamiento en el país y defendió las medidas regulatorias adoptadas recientemente.
Según explicó, el Ejecutivo viene trabajando en una hoja de ruta compuesta por cerca de 50 acciones enfocadas en proteger el agua de los embalses, fortalecer las térmicas y garantizar estabilidad operativa durante los próximos meses.
Palma también afirmó que una de las prioridades será garantizar recursos para que las plantas térmicas puedan adquirir gas, carbón y combustibles líquidos, incluso aquellas que mantienen acreencias relacionadas con Air-e.
El ministro agregó que el Gobierno mantiene seguimiento permanente a la situación de Canacol Energy, empresa clave para el abastecimiento de gas en Colombia. Indicó que se han sostenido reuniones con directivos, clientes e interventores para asegurar continuidad en la producción y evitar afectaciones futuras.
En paralelo, las compañías generadoras comenzaron a reforzar sus planes operativos. Gecelca confirmó que intensificó el mantenimiento preventivo de sus centrales térmicas ante el eventual aumento en la demanda energética.
La empresa informó que en Termoguajira, ubicada en Mingueo, La Guajira, se adelantarán trabajos entre el 1 y el 12 de junio sobre una capacidad instalada de 280 megavatios.
A su vez, la planta Gecelca 3, localizada en Puerto Libertador, Córdoba, y con capacidad de 434 megavatios, iniciará mantenimiento desde el 26 de junio durante aproximadamente un mes.
El presidente de Gecelca, Erick Wehdeking, señaló que estas intervenciones buscan garantizar que las térmicas estén disponibles para respaldar al país en caso de que disminuyan los niveles de los embalses por la sequía.
Aunque el Gobierno insiste en que el sistema mantiene estabilidad, los gremios recalcan que las próximas semanas serán determinantes y que el país necesita coordinación técnica, reglas claras y decisiones oportunas para evitar riesgos en el suministro eléctrico nacional.

