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Caribe reclama trato diferencial ante nueva estrategia de ahorro de energía

Congresistas y representantes de los usuarios cuestionan que la Creg aplique una misma meta de consumo en todo el país, pese a que en la Costa las temperaturas superan los 35 grados. El sector generador, en cambio, respalda la medida ante la posible llegada de un fuerte fenómeno de El Niño.

El debate por el consumo de energía vuelve a encenderse en la región Caribe. Desde el 1 de septiembre comenzó a aplicarse una medida de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para incentivar el ahorro eléctrico frente a los riesgos asociados al fenómeno de El Niño, pero su implementación ha provocado una fuerte reacción entre congresistas y usuarios de la Costa.

El principal cuestionamiento apunta a una misma pregunta: ¿puede exigirse el mismo esfuerzo de reducción del consumo a regiones con condiciones climáticas completamente diferentes?

Para los críticos de la medida, la respuesta es no. En buena parte del Caribe colombiano, donde se registran temperaturas superiores a los 35 y hasta los 37 °C, y sensaciones térmicas cercanas a los 41 grados, ventiladores y aires acondicionados no son considerados un lujo, sino una necesidad cotidiana.

El senador Gonzalo Baute, de Cambio Radical, fue uno de los primeros en rechazar públicamente la resolución de la Creg.

Durante una intervención en el Congreso, sostuvo que las necesidades energéticas de una familia en la Costa no pueden compararse con las de hogares ubicados en zonas del interior del país con temperaturas mucho más bajas.

Baute cuestionó que se establezcan parámetros uniformes para todos los usuarios y pidió revisar el mecanismo, al considerar que puede terminar castigando a quienes necesitan utilizar equipos de climatización para soportar las altas temperaturas.

El senador insistió en que, en una región donde el calor extremo es permanente durante buena parte del año, encender un aire acondicionado puede responder a una necesidad y no necesariamente a un consumo excesivo.

Una posición similar expresó el senador Pedro Flórez, del Pacto Histórico, quien también pidió revisar la aplicación del programa de ahorro.

Según el congresista, imponer una fórmula idéntica en todo el territorio nacional desconoce las diferencias climáticas entre las regiones.

Flórez recordó además los problemas que históricamente han enfrentado los usuarios del Caribe, entre ellos altas tarifas, fallas en la prestación del servicio y dificultades financieras de las empresas que operan en la región.

Por ello, solicitó a la Creg y al Ministerio de Minas y Energía explicar cuál será el efecto de la medida en cada región y en los diferentes estratos socioeconómicos.

También planteó la necesidad de ajustar las metas de consumo teniendo en cuenta las condiciones particulares de las zonas más cálidas del país.

Las críticas no provienen únicamente del Congreso.

Norman Alarcón, coordinador de la Liga de Usuarios del Caribe, aseguró que los hogares de la región ya han intentado disminuir su consumo debido al elevado costo de las facturas de energía.

Sin embargo, considera que reducirlo aún más será complicado con la llegada de altas temperaturas y un eventual fenómeno de El Niño.

Alarcón explicó que el consumo eléctrico en la Costa está estrechamente relacionado con el funcionamiento de ventiladores, aires acondicionados y sistemas de refrigeración.

Estos últimos, señaló, también son necesarios para conservar productos como alimentos y medicamentos en condiciones adecuadas.

Otro de los puntos cuestionados es la forma en que se calcula la meta individual de consumo. Según Alarcón, el mecanismo toma como referencia el promedio de los últimos 12 meses, incluyendo épocas con temperaturas más moderadas en las que los hogares naturalmente utilizan menos electricidad.

Para los representantes de los usuarios, esa metodología puede generar metas difíciles de cumplir durante los meses de mayor calor.

Además, Alarcón recordó que Colombia ya cuenta con una política permanente de Uso Racional de Energía (URE), orientada a promover hábitos de ahorro entre la población.

Mientras en el Caribe crece el rechazo, desde el sector energético hay quienes consideran necesaria la intervención.

La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, respaldó la medida y advirtió sobre los riesgos que podría generar un fenómeno de El Niño de gran intensidad.

Según señaló, existe una probabilidad de hasta 81 % de que entre octubre y diciembre se presente un evento fuerte, un escenario que podría aumentar la demanda eléctrica y reducir el margen disponible entre la energía firme y el consumo del país.

Gutiérrez consideró que el ahorro es una herramienta necesaria, aunque advirtió que por sí sola no resolverá todos los desafíos.

A su juicio, también será fundamental garantizar una adecuada gestión de los embalses y mantener disponible la generación térmica.

El debate, entonces, queda abierto: mientras las autoridades buscan reducir la presión sobre el sistema eléctrico ante un posible fenómeno de El Niño, en el Caribe crece la exigencia de que las metas de ahorro reconozcan una realidad que, para millones de personas, está marcada por el calor extremo.

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