Padres de familia, rectores y líderes de Soledad advierten que el deterioro de la estructura representa un riesgo diario para estudiantes y transeúntes. La comunidad cuestionó la falta de una respuesta concreta tras una nueva mesa técnica.
La preocupación volvió a instalarse en los alrededores de los colegios Inem e Itida, en Soledad. El puente peatonal ubicado sobre la calle 30, que permanece fuera de servicio por su deterioro, fue nuevamente escenario de reclamos de estudiantes, padres de familia y líderes comunitarios.
La comunidad asegura que el problema lleva varios años sin una solución definitiva y teme que el deterioro de la estructura termine provocando una emergencia.
Este miércoles se realizó una mesa técnica para revisar las condiciones del puente y analizar posibles alternativas de intervención. Al mismo tiempo, habitantes del sector realizaron una manifestación para exigir que las autoridades aceleren las decisiones.
De acuerdo con Raquel Márquez, presidenta de Asocomunal, el puente fue inhabilitado durante la actual administración municipal luego de que la Alcaldía de Soledad y Gestión del Riesgo identificaran condiciones que podían representar peligro.
Desde entonces, la comunidad permanece a la espera de conocer qué obras se realizarán para recuperar el paso y garantizar la seguridad de quienes necesitan movilizarse por este punto.
El cierre tiene un impacto particular en la comunidad educativa, debido a la circulación diaria de estudiantes, trabajadores y familias en el entorno de los colegios.
“Todos los días niños, jóvenes, adultos, la comunidad en general está expuesta a un riesgo”, advirtió Márquez.
La comunidad considera que las reuniones no son suficientes y reclama que se pase rápidamente de los diagnósticos a una intervención concreta.
Diodella González, otra de las dirigentes del sector, expresó su inconformidad con la falta de una solución definitiva y pidió que el deterioro de la estructura no siga siendo objeto de nuevas discusiones sin resultados.
“Nosotros no necesitamos mesa de trabajo. Esto ya no da espera. Esto en cualquier momento colapsa”, afirmó.
Para los líderes, la prioridad es determinar si el puente puede ser recuperado o si requiere una intervención de mayor alcance que permita eliminar definitivamente el riesgo.
La jornada también estuvo marcada por el malestar de algunos rectores y padres de familia debido a la ausencia del gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, quien era esperado por los asistentes para conocer una respuesta directa frente a la situación.
Los padres sostienen que la problemática no admite más aplazamientos y anticiparon que podrían adoptar nuevas medidas de presión si no se define una ruta clara para intervenir la estructura.
Mientras el puente continúa cerrado, la comunidad insiste en que la prioridad debe ser proteger a los estudiantes y demás personas que diariamente transitan por el sector, antes de que el deterioro desemboque en un incidente de mayores proporciones.

