El Servicio Geológico Colombiano contabilizó 160 movimientos posteriores al terremoto del 10 de agosto. Autoridades preparan nuevos albergues y ayudas para las comunidades afectadas.
La emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto todavía mantiene en alerta a miles de familias. A los daños en viviendas e infraestructura se suma ahora el temor por las réplicas, que continúan registrándose en las zonas afectadas.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que hasta las 7:00 a. m. del jueves se habían contabilizado 160 réplicas desde el terremoto. De ellas, 12 superaron la magnitud 3,0 y una alcanzó una magnitud superior a 4,0.
Para quienes perdieron sus viviendas o permanecen fuera de ellas, cada nuevo movimiento representa una preocupación adicional, especialmente en edificaciones que quedaron con grietas o daños estructurales.
El geólogo y profesor de Uninorte Camilo Montes explicó que no es posible establecer de antemano cuántas réplicas ocurrirán ni determinar una fecha exacta para el final de la actividad sísmica.
Según el experto, después de una ruptura de gran magnitud en la corteza terrestre, los bloques de roca que rodean la zona afectada comienzan a reajustarse. Ese proceso genera nuevos movimientos, que generalmente tienden a disminuir en intensidad con el paso del tiempo.
Sin embargo, la actividad puede prolongarse durante semanas, meses e incluso años.
Uno de los principales riesgos está en las construcciones que ya sufrieron daños. Aunque una réplica sea considerablemente menor que el terremoto inicial, una estructura debilitada podría sufrir nuevas afectaciones o terminar colapsando.
Por esa razón, el especialista recomendó no regresar a viviendas afectadas hasta que sean inspeccionadas por personal capacitado.
La revisión debe concentrarse especialmente en elementos estructurales como columnas y vigas, con el objetivo de establecer si la edificación puede ser ocupada de manera segura.
Colombia se encuentra en una región con una importante actividad sísmica. Montes recordó que buena parte del occidente del territorio está vinculada al Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad tectónica.
Ante la posibilidad de nuevos movimientos, el llamado es a mantener las medidas de prevención. Entre ellas están definir previamente una ruta de evacuación, preparar un kit de emergencia y establecer un protocolo familiar para saber cómo actuar durante un sismo.
Mientras continúa la actividad sísmica, una delegación del Gobierno nacional se desplazó hasta Chocó para evaluar directamente las consecuencias de la emergencia.
El vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro del Interior, Rodrigo Lara, recorrieron varios de los territorios afectados después de participar en el Puesto de Mando Unificado instalado en Quibdó.
Restrepo señaló que el objetivo de la visita es conocer las necesidades de las comunidades y acelerar la respuesta institucional. Las ayudas serán coordinadas mediante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y la oficina de la Primera Dama.
De acuerdo con el ministro Lara, la atención en el departamento entró en una nueva etapa después de la fase inicial de búsqueda y rescate.
Las autoridades acordaron habilitar cinco albergues, comenzando por nuevos espacios en Quibdó, mientras se trasladan carpas, alimentos y otros elementos necesarios para atender a las familias damnificadas.
La comisión también tiene previsto desplazarse hacia San Juan, Istmina y Unión Panamericana para verificar las condiciones de las comunidades y definir las necesidades específicas de cada municipio.
Entre los suministros y recursos que serán gestionados se encuentran:
- Carpas de gran capacidad.
- Baños portátiles.
- Insumos médicos.
- Carrotanques y combustible.
- Materiales de construcción.
- Maquinaria para retirar escombros.
La estrategia contempla además un plan para mantener la educación en las zonas donde los colegios presentan daños estructurales. Tras una reunión con nueve alcaldes, el Gobierno anunció que se utilizarán tabletas y conectividad para implementar educación virtual mientras se evalúan las condiciones de las instituciones.
Las autoridades buscan así atender las necesidades más urgentes sin descuidar la recuperación de las comunidades, en un escenario donde la amenaza no ha desaparecido y las réplicas siguen recordando a los habitantes que la emergencia todavía está en desarrollo.

