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Colombia se prepara para un ‘El Niño’ más intenso: Ideam eleva la alerta para finales de 2026

Los pronósticos apuntan a una probabilidad del 69 % de que el fenómeno alcance una categoría “muy fuerte” entre octubre y diciembre. Menos lluvias, temperaturas más altas y presión sobre los recursos hídricos son algunos de los posibles efectos.

El panorama climático para Colombia comienza a generar preocupación de cara al cierre de 2026. Los indicadores que monitorean el comportamiento del océano Pacífico muestran un fortalecimiento de las condiciones asociadas al fenómeno de ‘El Niño’, según la última evaluación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

La entidad estima que existe una probabilidad del 69 % de que el fenómeno llegue a una intensidad “muy fuerte” durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026.

Los modelos climáticos también señalan que el episodio podría prolongarse. La probabilidad de que las condiciones de ‘El Niño’ permanezcan hasta los primeros meses de 2027 supera el 90 %.

El seguimiento realizado por el Ideam, junto con las proyecciones de organismos internacionales como la NOAA, el IRI y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), muestra que el calentamiento del Pacífico tropical continúa ganando fuerza.

Uno de los indicadores que más atención genera es la temperatura superficial del mar en la región conocida como Niño 3.4. Los pronósticos calculan una posibilidad superior al 70 % de que las anomalías superen los 2 °C.

De cumplirse esta proyección, el fenómeno podría ubicarse en el rango considerado de intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.

El Ideam explicó que, además del calentamiento de la superficie, existe una importante acumulación de calor debajo del océano y una respuesta atmosférica que comienza a sincronizarse cada vez más con las condiciones del Pacífico.

Uno de los principales efectos previstos es una combinación de temperaturas superiores a los promedios habituales y una reducción de las precipitaciones.

Las regiones Caribe, Andina y Pacífica aparecen entre las zonas que podrían experimentar con mayor intensidad estas condiciones.

La disminución de las lluvias tendría consecuencias directas sobre la disponibilidad de agua. Con temperaturas más elevadas también aumenta la evaporación y la demanda hídrica de los ecosistemas, lo que puede agravar situaciones de déficit de agua en territorios que ya presentan vulnerabilidad.

Entre los posibles impactos se encuentran:

  • Descenso de los niveles de ríos y quebradas.
  • Reducción de las reservas en embalses y otros sistemas de almacenamiento.
  • Menor disponibilidad de agua para consumo humano.
  • Dificultades para las actividades agrícolas y pecuarias.
  • Posibles efectos sobre la generación de energía hidroeléctrica.
  • Mayor presión sobre ecosistemas que dependen de fuentes hídricas.
  • Incremento del riesgo de incendios de cobertura vegetal.
  • Deterioro de la calidad del aire en algunas zonas.
  • Posibles pérdidas o disminuciones en la productividad del sector agropecuario.

Ante la posibilidad de que el fenómeno gane intensidad durante los próximos meses, el Ideam recomendó no esperar a que aparezcan los impactos para adoptar medidas.

Las autoridades nacionales, departamentales y municipales deberán reforzar el monitoreo de las condiciones meteorológicas e hidrológicas y actualizar sus planes de contingencia relacionados con el abastecimiento de agua.

También se plantea fortalecer las campañas de ahorro y uso responsable del recurso hídrico, así como las acciones de prevención frente a incendios forestales.

El llamado incluye mantener activos los sistemas de alerta temprana y seguimiento climático, especialmente en territorios donde una eventual reducción de las lluvias pueda generar problemas de abastecimiento o aumentar la vulnerabilidad de las comunidades.

Por ahora, los pronósticos internacionales coinciden en un escenario de continuidad del fenómeno durante el segundo semestre de 2026 y comienzos de 2027. La evolución de las temperaturas del Pacífico y de la respuesta de la atmósfera será determinante para establecer qué tan fuerte terminará siendo ‘El Niño’ y cuáles serán sus efectos concretos sobre Colombia.

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