Canal Tropical realizó un recorrido por distintos sectores del área metropolitana y evidenció un panorama inusual: locales cerrados, vías con poca circulación y comerciantes que optaron por no abrir sus negocios por temor a las amenazas difundidas en panfletos y redes sociales.
La jornada de este sábado estuvo marcada por un ambiente de incertidumbre en Barranquilla y Soledad. Luego de la circulación de panfletos intimidatorios que advertían sobre posibles represalias contra comerciantes, numerosos establecimientos decidieron mantener sus puertas cerradas como medida preventiva, mientras las calles lucían con una inusual ausencia de personas y vehículos.
Durante un recorrido realizado por Canal Tropical en diferentes sectores de ambos municipios, se constató el impacto que generó el temor entre la ciudadanía. En zonas habitualmente concurridas, el movimiento comercial fue mínimo y el panorama recordó, para muchos, las jornadas más estrictas de la pandemia por COVID-19, cuando las calles permanecían prácticamente desiertas.
Aunque las autoridades han insistido en que no existe una orden oficial para suspender las actividades comerciales, el miedo provocado por los mensajes amenazantes llevó a decenas de propietarios a no abrir sus negocios. Algunos comerciantes prefirieron resguardarse mientras se aclara el origen de los panfletos y se refuerzan las medidas de seguridad.
La Policía Metropolitana de Barranquilla informó que investiga la procedencia de los panfletos y confirmó que varios comerciantes denunciaron haber recibido llamadas y mensajes intimidatorios para obligarlos a cerrar sus establecimientos. Entre tanto, se reforzó la presencia de uniformados y unidades del Gaula en diferentes sectores del área metropolitana para brindar acompañamiento y garantizar la seguridad.
Por su parte, la Alcaldía de Soledad hizo un llamado a la ciudadanía para no difundir los panfletos ni contribuir a la propagación del temor, al tiempo que invitó a denunciar cualquier amenaza ante las autoridades competentes. Mientras avanzan las investigaciones, la imagen de calles vacías y comercios cerrados deja en evidencia el impacto que este tipo de intimidaciones puede generar sobre la economía y la tranquilidad de la región.

