jueves, junio 4, 2026
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Dengue mantiene bajo vigilancia a 17 municipios del Atlántico: cinco están en nivel de alerta

Aunque los contagios han disminuido frente al año pasado, las autoridades sanitarias mantienen activados planes de control tras la notificación de 3.441 casos en 2026. Más de 103.000 viviendas han sido inspeccionadas para combatir los criaderos del mosquito transmisor.

El dengue sigue siendo una de las principales preocupaciones de salud pública en el Atlántico. Aunque las cifras muestran una reducción frente al mismo periodo de 2025, las autoridades departamentales mantienen el monitoreo permanente debido a que varios municipios continúan registrando niveles preocupantes de transmisión.

De acuerdo con el más reciente reporte epidemiológico, durante lo corrido de 2026 se han confirmado 3.441 casos de la enfermedad en el departamento. La cifra representa una disminución del 38,5 % en comparación con el año anterior, pero no ha sido suficiente para levantar las alertas sanitarias.

Ante este panorama, la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Salud, activó una Sala de Análisis del Riesgo junto a las administraciones municipales con el objetivo de fortalecer las estrategias de prevención, vigilancia y respuesta frente al comportamiento del virus.

Actualmente, doce municipios permanecen clasificados en condición de brote tipo I: Baranoa, Juan de Acosta, Luruaco, Manatí, Palmar de Varela, Ponedera, Repelón, Sabanagrande, Sabanalarga, Santa Lucía, Santo Tomás, Soledad

Mientras tanto, otros cinco municipios se encuentran en estado de alerta: Campo de la Cruz, Galapa, Candelaria, Malambo, Tubará

Como parte de las acciones de control, los equipos del programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores han recorrido 19 municipios del departamento e inspeccionado más de 103.000 viviendas.

Durante estas visitas fueron identificados más de 7.000 predios con focos de reproducción del mosquito Aedes aegypti, principalmente en tanques de almacenamiento de agua, albercas y llantas abandonadas.

Las jornadas también se extendieron a colegios, hospitales, cementerios y empresas, alcanzando de manera directa a más de 301.000 personas.

Las autoridades reiteraron que la eliminación de recipientes donde se acumula agua sigue siendo la medida más efectiva para frenar la expansión de la enfermedad.

A pesar del brote activo en varias localidades, el comportamiento del dengue en el departamento continúa por debajo de la media del país.

La tasa de incidencia registrada en Atlántico es de 80,3 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio nacional se ubica en 124,4 casos por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, la Secretaría de Salud insistió en la necesidad de no bajar la guardia y recomendó mantener tapados los depósitos de agua, eliminar residuos que puedan acumular líquidos y acudir rápidamente a los servicios médicos ante síntomas como fiebre persistente, dolor abdominal, vómitos o sangrados. Además, pidió evitar la automedicación.

Uno de los municipios que intensificó sus acciones preventivas es Malambo, donde continúan las jornadas de inspección domiciliaria para eliminar criaderos y aplicar tratamientos contra larvas.

La administración municipal también avanza en una estrategia de vacunación dirigida a menores de edad. La meta inicial es inmunizar a más de 200 niños que ya recibieron una primera dosis meses atrás y ampliar la cobertura hasta cerca de 1.890 estudiantes de 9 años.

Expertos advierten que las actuales condiciones climáticas pueden contribuir al aumento de casos.

El epidemiólogo Juan Pablo Moreno Santos explicó que las altas temperaturas, la escasez de lluvias y el almacenamiento prolongado de agua generan ambientes ideales para la reproducción del mosquito transmisor del dengue.

Según el especialista, cuando el agua permanece estancada en tanques, recipientes domésticos o reservorios rurales, se incrementan las posibilidades de que el insecto complete su ciclo de vida y expanda la transmisión del virus.

Asimismo, señaló que las comunidades ubicadas cerca de cuerpos de agua o aquellas que almacenan grandes cantidades de líquido para enfrentar periodos secos deben extremar las medidas de prevención, ya que estos escenarios pueden favorecer una propagación más rápida de la enfermedad.

Mientras persistan las condiciones de calor intenso en la región Caribe, las autoridades sanitarias mantienen el llamado a la vigilancia comunitaria y a la eliminación permanente de posibles criaderos dentro de los hogares.

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