El mandatario afirmó que la comercializadora de energía llegó intervenida y en quiebra, y aseguró que el Estado no asumirá deudas privadas relacionadas con sus antiguos propietarios.
Durante una entrevista, el presidente Gustavo Petro se refirió al panorama que enfrenta Air-e, compañía encargada del suministro eléctrico en varios departamentos de la región Caribe, y lanzó fuertes cuestionamientos sobre el estado en el que, según él, fue encontrada la empresa.
El jefe de Estado aseguró que la comercializadora atravesaba una grave crisis económica antes de la intervención realizada por la Superintendencia de Servicios Públicos, y sostuvo que el Gobierno evitó que dejara de operar completamente en la Costa Caribe.
“Air-e fue recibida quebrada y saqueada”, manifestó el mandatario al hablar sobre la situación financiera de la empresa y los problemas que hoy afectan el servicio de energía en distintos territorios de la región.
Petro también marcó distancia frente a cualquier posibilidad de asumir compromisos económicos heredados de administraciones anteriores de la compañía. Según dijo, el Ejecutivo no cubrirá obligaciones financieras privadas relacionadas con los antiguos propietarios.
En medio de sus declaraciones, el presidente mencionó a la familia Ríos —antiguos dueños de Air-e— y afirmó que presuntamente habrían trasladado cerca de 600 mil millones de pesos hacia Panamá. Sin embargo, no entregó detalles adicionales ni presentó información complementaria sobre esa acusación.
Las declaraciones del mandatario llegan en un momento complejo para la empresa intervenida, que enfrenta cuestionamientos por fallas en el servicio, interrupciones eléctricas y problemas operativos en varios municipios del Caribe colombiano.
La situación ha generado preocupación entre usuarios, autoridades locales y sectores empresariales, especialmente en departamentos donde las interrupciones del suministro se han vuelto recurrentes durante las últimas semanas.
La crisis de Air-e volvió al centro del debate nacional tras unas declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien aseguró que la empresa fue recibida por el Gobierno en una situación financiera crítica y al borde del colapso operativo.

