Habitantes, comercios e industrias denuncian pérdidas y afectaciones tras semanas de interrupciones eléctricas. Expertos advierten que la situación podría repetirse en otros municipios de la región.
Lo que comenzó como cortes esporádicos terminó convirtiéndose en una crisis diaria para miles de familias en Galapa, Atlántico. Desde hace más de dos semanas, sectores del municipio enfrentan suspensiones del servicio eléctrico que, en algunos casos, se extienden hasta ocho horas continuas.
La situación afecta tanto al casco urbano como a la zona industrial y ya ha provocado protestas, bloqueos viales y reclamos masivos contra la empresa Air-e, encargada del suministro energético en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
Según líderes comunitarios, cerca de 38 mil habitantes han tenido que adaptarse a jornadas sin electricidad que impactan desde actividades básicas en los hogares hasta tratamientos médicos y sistemas de comunicación. Los residentes aseguran que inicialmente se les informó que se trataba de daños técnicos, pero posteriormente conocieron que las interrupciones respondían a medidas de racionamiento.
“Nos dijeron que eran fallas, pero ahora entendemos que están desconectando sectores completos”, afirmó Mauricio Misol, vocero cívico del municipio, quien además cuestionó las condiciones en las que permanecen adultos mayores y niños durante las altas temperaturas.
La compañía explicó que las recientes olas de calor dispararon el uso de ventiladores, aires acondicionados y sistemas de refrigeración, generando sobrecargas en la red eléctrica.
En un comunicado, Air-e señaló que el incremento en la demanda obligó a realizar desconexiones controladas para evitar un colapso mayor en el sistema. La empresa sostuvo que las medidas buscan mantener el suministro estable para el 95 % de los usuarios de la región.
Los reportes de consumo entregados por la compañía muestran un crecimiento acelerado en la demanda energética. Entre enero y abril de 2026, el consumo acumulado en Atlántico, Magdalena y La Guajira llegó a 3.661 GWh, frente a los 3.415 GWh registrados en el mismo periodo del año anterior.
Eso representa un incremento del 7,2 %. Además, para mayo proyectan una demanda superior a los 1.022 GWh, casi un 10 % más que en mayo de 2025.
Galapa no solo es un municipio residencial. Allí operan más de mil empresas vinculadas a actividades logísticas, manufactureras y de almacenamiento, por lo que la continuidad del servicio eléctrico es clave para su funcionamiento.
De acuerdo con el Consejo Empresarial y de Organizaciones del Atlántico y Magdalena (CEO), más de 5 mil trabajadores se han visto afectados por la contingencia.
Jenny Alexandra Reyes, directora ejecutiva del gremio, aseguró que durante el último fin de semana varias empresas permanecieron hasta 14 horas sin energía, pese a que Air-e había anunciado un restablecimiento temprano del servicio.
La dirigente explicó que las interrupciones no solo paralizan máquinas y líneas de producción, sino que alteran despachos, retrasan entregas y obligan a implementar sistemas de emergencia que elevan considerablemente los costos operativos.
Según un análisis preliminar del gremio, algunas empresas han tenido que asumir gastos energéticos entre dos y cuatro veces superiores a los habituales debido al uso de plantas eléctricas y mecanismos alternos de abastecimiento.
El sector empresarial también advirtió que la falta de estabilidad eléctrica pone en riesgo la competitividad de la zona industrial y podría afectar futuras inversiones en el departamento.
El alcalde de Galapa, Fabián Bonett, confirmó que la empresa atribuye la situación a la saturación del circuito Cordialidad 9, infraestructura que abastece sectores de Barranquilla y buena parte del municipio.
Entre las zonas impactadas se encuentran Mundo Feliz, Villa Olímpica, Villa Cordialidad, áreas industriales y distintos barrios del casco urbano.
Según explicó el mandatario, Air-e indicó que las altas temperaturas y el aumento de usuarios conectados están elevando la presión sobre la red. Para evitar un daño total en el sistema, realizan suspensiones temporales del servicio en diferentes sectores.
Bonett aseguró que en las mesas técnicas se han planteado alternativas como la construcción de una nueva subestación eléctrica para aliviar la carga del circuito.
El alcalde también pidió la intervención del Ministerio de Minas y Energía y de la Superintendencia de Servicios Públicos, al considerar que el problema requiere inversiones urgentes en infraestructura y mantenimiento.
Para el exministro de Minas y Energía Amylkar Costa Medina, la situación de Galapa sería apenas una muestra de un problema más amplio en la región Caribe.
El especialista afirmó que desde 2023 existen señales de racionamiento energético debido al desgaste y agotamiento de las redes de transmisión y distribución. Según indicó, varias de estas restricciones se habrían presentado bajo la figura de mantenimientos programados.
Costa advirtió que la llegada del fenómeno de El Niño podría agravar aún más el panorama, especialmente porque la región Caribe registra uno de los mayores aumentos de consumo eléctrico del país.
“El sistema no está preparado para enfrentar una demanda tan alta”, alertó.
Desde el Comité Intergremial del Atlántico también se encendieron las alarmas. Su presidente ejecutivo, Efraín Cepeda Tarud, señaló que lo ocurrido en Galapa refleja la fragilidad de la infraestructura eléctrica regional.
El dirigente insistió en que el Caribe necesita un plan de modernización que permita responder al crecimiento poblacional, industrial y comercial de los próximos años.
Para los gremios, garantizar un servicio confiable no solo es una necesidad operativa, sino un requisito fundamental para la competitividad y el desarrollo económico del territorio.

