La habilitación se dio luego de una nueva inspección de la autoridad de salud de Puerto Colombia, que confirmó el cumplimiento de los requisitos exigidos por la normativa vigente.
La Universidad del Atlántico confirmó que sus piscinas volvieron a estar en funcionamiento desde el pasado 22 de abril, luego de recibir la autorización de la Secretaría de Salud de Puerto Colombia tras una nueva revisión técnica.
La reapertura se produce después de que la autoridad sanitaria levantara la medida preventiva que había sido impuesta a finales de marzo, cuando se ordenó la suspensión del servicio por condiciones que no cumplían con los estándares requeridos.
Según informó la institución, la decisión quedó consignada en un acta oficial firmada por funcionarios de salud, en cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley 9 de 1979 y la Resolución 234 de 2026.
El aval se otorgó luego de que los análisis del agua arrojaran resultados favorables. Estas pruebas incluyeron evaluaciones microbiológicas, físicas y químicas realizadas por un laboratorio certificado ante el IDEAM, lo que permitió confirmar que las condiciones actuales son aptas para el uso de la comunidad universitaria.
Desde la universidad señalaron que este resultado es producto de un plan de mejoramiento implementado tras el cierre, con el que se buscó corregir las fallas detectadas y garantizar espacios seguros para estudiantes y usuarios.
Cabe recordar que la clausura inicial se produjo el 26 de marzo, luego de una inspección motivada por denuncias de la comunidad estudiantil. En ese momento, las autoridades evidenciaron problemas de salubridad y deficiencias en el cumplimiento de requisitos técnicos y documentales, lo que llevó a la suspensión total del servicio.
Durante ese proceso, se realizaron tomas de muestras y verificaciones que confirmaron que las instalaciones no estaban en condiciones adecuadas para su uso público, razón por la cual se exigieron ajustes inmediatos.
Paralelamente, la Procuraduría General de la Nación ha mantenido seguimiento al caso. El ente de control solicitó información detallada a la universidad sobre el estado previo de las piscinas, los resultados de laboratorio, registros fotográficos y reportes de mantenimiento realizados en los últimos años.
Con la reapertura, la institución retoma el uso de estos espacios, asegurando que continuará con controles periódicos para garantizar la calidad del servicio y el bienestar de la comunidad académica.

