El padre Jaramillo recalco que no tiene relación alguna con empresas distribuidoras o productoras de suplementos alimenticios o cosméticos.
A través de las redes sociales de la Corporación El Minuto de Dios, el sacerdote Diego Jaramillo, tuvo que salir a desmentir una serie de publicidades fraudulentas que circulan en plataformas digitales.
Con la calma que lo caracteriza, pero con la firmeza necesaria para proteger su integridad y la de su institución, el religioso advirtió a la comunidad sobre el uso no autorizado de su imagen para promocionar productos estéticos, específicamente suplementos de colágeno.
El padre también dio a conocer que el no vende nada, que lo único que pide son casas para los pobres para un mejor bienestar y continuara con su labor social en pro de los necesitados.
Ante esto, el padre fue enfático: «Yo no tengo absolutamente ninguna publicidad, de manera que si la usan es de una manera fraudulenta». Jaramillo sugirió que quizás su longevidad ha llevado a algunos a creer que podría ser un modelo para medicinas relacionadas con la vejez, pero reiteró que cualquier uso de su persona para estos fines es una mentira y un fraude.
El sacerdote aclaró que su única mención a una marca comercial ha sido, por décadas, la del patrocinador oficial de su programa. «A duras penas le hago propaganda a Azúcar Manuelita», comentó con humor. Este vínculo comercial no es nuevo; de hecho, la marca ha apoyado la obra del Minuto de Dios durante 70 años.
Jaramillo mantiene la tradición iniciada por el padre García Herreros, recordándole a su audiencia que dicho producto refina «el mejor azúcar de Colombia». Fuera de este compromiso institucional, el sacerdote aseguró que su interés no está en las ventas: «No tengo nada que vender. Lo único que hago es pedir para que me ayuden a hacer casitas para los pobres».

