Autoridades explican que las obras siguen activas pese a los inconvenientes.
El desarrollo de la nueva sede de la Universidad del Atlántico en el municipio de Soledad continúa, aunque con un ritmo más lento de lo previsto debido a cambios en los diseños originales y a dificultades técnicas detectadas durante las primeras intervenciones en el terreno.
De acuerdo con el Ministerio de Educación y Findeter, el proyecto no está detenido, pero sí ha atravesado una fase de ajustes que ha condicionado su avance. Actualmente, la ejecución ronda un progreso cercano al 12 % y se concentra en la revisión final de estudios y rediseños necesarios para garantizar la viabilidad estructural de la obra.
Esta etapa corresponde a la segunda fase del plan, que contempla la construcción de una infraestructura académica de cinco niveles, con cerca de 5.000 metros cuadrados, además de obras complementarias de urbanismo.
Aunque en el lugar aún no se observan edificaciones levantadas, las entidades precisaron que sí se han realizado labores iniciales indispensables como adecuación del terreno, cerramiento, excavaciones, levantamientos topográficos y rellenos, que forman parte del proceso previo a la cimentación.
Uno de los factores que ha incidido en la demora fue la necesidad de modificar los diseños entregados inicialmente, lo que obligó a pausar temporalmente el contrato mientras se incorporaban los ajustes técnicos. A esto se sumó un nuevo obstáculo: durante las excavaciones se detectó una tubería de gran tamaño —de aproximadamente 36 pulgadas— ubicada en una zona clave para la estructura del edificio.
Este hallazgo ha requerido coordinación con la empresa de servicios públicos Triple A, con el fin de definir una solución que permita continuar las obras sin afectar el suministro en el sector.
Según lo informado, el inicio de la fase de cimentación dependerá tanto de la aprobación definitiva de los diseños ajustados por parte de la interventoría como del concepto técnico sobre la tubería. Se espera que entre finales de abril y los primeros días de mayo se concluya la revisión estructural, lo que abriría paso a trabajos más visibles como excavaciones específicas y la construcción de estructuras base.
No obstante, cualquier intervención en el área afectada por la red de servicios podría implicar nuevos ajustes en el cronograma.
En cuanto a la titularidad del terreno, las autoridades recordaron que el predio fue entregado oficialmente a la Universidad del Atlántico en 2023 mediante actos administrativos de la Gobernación del Atlántico.
Este proyecto ha estado en el centro del debate en los últimos días debido a las críticas de la comunidad, autoridades locales y algunos líderes políticos, quienes han manifestado preocupación por la aparente falta de avances visibles.
Habitantes del sector aseguran que, pese a la importancia de la obra para ampliar el acceso a la educación superior, especialmente para jóvenes del municipio, el proceso ha sido más lento de lo esperado, lo que ha generado incertidumbre sobre los tiempos de entrega.
Desde el Gobierno nacional se insiste en que las actividades continúan en marcha y que los ajustes en curso son necesarios para garantizar que la infraestructura cumpla con los estándares técnicos requeridos y pueda operar sin contratiempos en el futuro.

