- Durante el Congreso Nacional de Transición Energética Justa y Adaptación al Cambio Climático, el gobernador del Atlántico advirtió que no basta el potencial energético que tiene el territorio; se requiere un cambio en el sistema eléctrico colombiano.
“La región Caribe no es un actor más en la conversación sobre transición energética; es el territorio que puede definir el futuro energético del país por el potencial eólico y solar que posee, pero ese potencial solo se convierte en desarrollo cuando se conecta, se financia y se ejecuta”.
Así lo manifestó el gobernador del Atlántico y presidente de la RAP Caribe, Eduardo Verano, durante el Congreso Nacional de Transición Energética realizado en la Universidad del Norte.
Dijo que el país ha avanzado porque es evidente que se ha ampliado la incorporación de energías renovables y se han impulsado nuevos proyectos, quedando pendientes los ajustes regulatorios relevantes. Sin embargo, lo hecho hasta hoy no es suficiente frente a la magnitud y velocidad de los riesgos actuales.
Reclamó la institucionalidad como elemento garante del proceso, advirtiendo que se requiere una reglamentación clara y estímulos para los inversionistas que aspiran a convertir en realidad la transición energética.
Según sus palabras, persisten cuellos de botella en transmisión, retrasos en la ejecución, señales regulatorias aún inestables y una brecha entre la planeación y la implementación.
Para el gobernador Verano, hablar de energía en el territorio no es un asunto técnico aislado. Es un tema con un alto impacto social, económico y profundamente humano.
“La energía es desarrollo, competitividad y calidad de vida; también es tranquilidad en el hogar, es estudio para los niños, es productividad para los comerciantes y es estabilidad para las empresas”, reiteró el gobernador.
Explicó que el sistema eléctrico colombiano es robusto, pero hoy está bajo presión porque atiende a 16,7 millones de usuarios, opera cerca de 620.000 kilómetros de redes, cubre el 96 % del mercado regulado y moviliza inversiones cercanas a los 2,5 billones de pesos anuales.
Agregó que el sistema enfrenta tensiones estructurales como el déficit financiero, la estrechez entre oferta y demanda, restricciones en el suministro de gas, una demanda creciente y territorios como el Caribe, que requieren soluciones diferenciadas.
SOLUCIONES ESTRUCTURALES PARA EL CARIBE
Propuso que se debe avanzar en cinco frentes para solucionar la crisis energética de la región Caribe: reforzar la red de transmisión y construir nuevas subestaciones; acelerar una transición energética integral con tecnología y digitalización; garantizar liquidez y sostenibilidad financiera; implementar soluciones diferenciales para el Caribe y consolidar una institucionalidad energética técnica, estable y confiable.
Dijo que también es necesario revisar el equilibrio del sistema porque, en el modelo actual, una parte importante del valor se concentra en la generación, mientras la transmisión, distribución y comercialización enfrentan mayores presiones.
Señaló que un sistema desbalanceado no responde eficientemente. “La transición energética justa es una necesidad y una oportunidad, pero debe haber cambio regulatorio y acompañamiento institucional”, concluyó Verano.

