El Kremlin calificó las acciones de Washington como una violación del derecho internacional y reiteró su respaldo al Gobierno de Nicolás Maduro
El Gobierno de Rusia condenó de manera contundente lo que calificó como intentos de Estados Unidos por desestabilizar a Venezuela, al considerar que las recientes acciones de Washington representan una amenaza para la estabilidad regional y una violación de las normas del derecho internacional.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que Moscú observa con “profunda preocupación” el aumento de la presión política, económica y militar ejercida por Estados Unidos contra Caracas, especialmente en el Mar Caribe, donde se ha reforzado la presencia naval estadounidense. Según Rusia, estas actuaciones generan un “caos jurídico” y recuerdan prácticas del pasado como la piratería y el uso arbitrario de la fuerza.
Zajárova señaló que las operaciones dirigidas contra embarcaciones vinculadas a Venezuela, así como las restricciones al comercio de hidrocarburos, constituyen acciones ilegales que afectan no solo a ese país, sino también a la seguridad del transporte marítimo internacional. A juicio del Kremlin, estas medidas exceden cualquier justificación relacionada con la lucha contra el narcotráfico o el cumplimiento de sanciones.
Rusia reiteró su apoyo político y diplomático al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, subrayando que los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y el respeto a la soberanía de los Estados. Moscú instó a Washington a actuar con “pragmatismo y responsabilidad” para evitar una escalada que pueda tener consecuencias imprevisibles en América Latina y el Caribe.
El pronunciamiento ruso se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica, marcado por el endurecimiento del discurso estadounidense contra el Gobierno venezolano y por advertencias de diversos actores internacionales sobre el impacto humanitario y económico de las sanciones. Expertos y organismos multilaterales han advertido que ciertas acciones podrían vulnerar principios fundamentales del derecho internacional.
Con esta postura, Rusia refuerza su alianza estratégica con Venezuela y envía un mensaje directo a Estados Unidos, en un escenario donde el país sudamericano vuelve a situarse en el centro de las disputas entre las principales potencias globales.

