Serán apartados de sus cargos por «no haber cumplido con su función» durante el evento.
Tras el bochornoso episodio que dejó al descubierto la fragilidad en los controles de seguridad del sistema penitenciario colombiano, la dirección del Inpec anunció la suspensión provisional, por un periodo de tres meses, de once funcionarios de la Cárcel La Paz, en Itagüí.
La decisión se tomó luego de un operativo sorpresa liderado por el propio director del Inpec, el teniente coronel Daniel Fernando Gutiérrez, quien confirmó que los uniformados suspendidos —diez dragoneantes y un teniente— serán apartados de sus cargos por «no haber cumplido con su función» durante el evento.
«Se apartarán del cargo a 11 funcionarios penitenciarios que se encontraban de servicio en ese momento por no haber cumplido con su función», declaró el director del organismo en un video oficial divulgado este sábado.
El escándalo estalló cuando se conoció la realización de una fiesta dentro del penal, la cual contó con la presentación del cantante vallenato Nelson Velásquez. Según las denuncias que ya investiga la Procuraduría General de la Nación, en el evento, presuntamente no autorizado, habría circulado licor y se habría permitido el ingreso de personas ajenas al centro de reclusión, incluyendo denuncias sobre la presencia de prostitutas.
Durante la intervención sorpresa a la cárcel de alta y media seguridad, las autoridades hallaron un escenario que ha despertado la indignación nacional. Además de los funcionarios suspendidos, el operativo resultó en la incautación de un inventario de privilegios que incluía:
- Tecnología: Computadores, televisores, aires acondicionados y bafles.
- Electrodomésticos: Neveras, microondas, estufas eléctricas y lavadoras.
- Contrabando: Equipos de comunicación, sustancias ilícitas y bebidas alcohólicas.
La situación es particularmente delicada dado que la Cárcel La Paz alberga a importantes cabecillas de bandas criminales del Valle de Aburrá, muchos de los cuales forman parte de los procesos de «paz urbana» impulsados por el Gobierno Nacional.
Este episodio ha revivido los fantasmas de la Cárcel La Catedral, donde el narcotraficante Pablo Escobar construyó su propio centro de reclusión de lujo hace tres décadas. Críticos y expertos en seguridad señalan que este nuevo escándalo pone en evidencia que, a pesar de los cambios tecnológicos, la corrupción dentro del sistema penitenciario sigue siendo una debilidad estructural que desafía la autoridad del Estado.
La Procuraduría avanza en la investigación disciplinaria para determinar quiénes, dentro de la cadena de mando, autorizaron el ingreso del artista y permitieron la transformación de un pabellón de alta seguridad en un escenario de eventos sociales.

