Formación artística, infraestructura cultural, salvaguardia del patrimonio, acceso ciudadano y fortalecimiento institucional hacen parte de los principales resultados de su paso por la Secretaría Distrital de Cultura y Patrimonio y Carnaval de Barranquilla S.A.S. BIC
El fortalecimiento de la cultura como herramienta de transformación social, la defensa del patrimonio, la ampliación de oportunidades para artistas y hacedores, y la consolidación institucional marcaron la gestión de Juan Ospino Acuña durante su paso por la Secretaría Distrital de Cultura y Patrimonio y, posteriormente, por la dirección de Carnaval de Barranquilla S.A.S. BIC.
Su gestión estuvo orientada por una premisa: entender la cultura y el Carnaval no únicamente como una agenda de eventos, sino como un ecosistema social, económico, patrimonial y ciudadano, capaz de generar oportunidades, fortalecer la identidad y mejorar las condiciones de quienes mantienen vivas las expresiones culturales de Barranquilla.

Una gestión cultural enfocada en formación, acceso y patrimonio
Durante su paso por la Secretaría Distrital de Cultura y Patrimonio, uno de los principales ejes fue el fortalecimiento del sistema de formación artística de la ciudad. Las Casas Distritales de Cultura pasaron de 63 a 152 espacios, ampliando su cobertura de aproximadamente 9.000 a 47.000 beneficiarios, mientras que la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares (EDA) pasó de 433 a 2.048 beneficiarios. Las bibliotecas comunitarias, por su parte, aumentaron de 2 a 13, ampliando las posibilidades de acceso ciudadano a procesos culturales y educativos.
En materia de infraestructura, se avanzó en la reinauguración y dotación de la Fábrica de Cultura, así como en la recuperación y fortalecimiento de importantes escenarios culturales de la ciudad. También se impulsó el inicio de la reconstrucción del Museo de Arte Moderno y se adelantaron acciones para destrabar el inicio de las obras del Teatro Amira de la Rosa.
La articulación con instituciones de educación superior como la Universidad Simón Bolívar, la UNAD, la Universidad de la Costa, la Universidad Autónoma del Caribe, la Universidad del Atlántico, la Universidad del Norte y la Universidad Distrital permitió fortalecer procesos de conocimiento, formación y construcción de política pública alrededor de la cultura.

Más cultura al alcance de los barranquilleros
La democratización del acceso a la cultura constituyó otro de los pilares de la gestión. Durante este periodo se desarrollaron más de 2.300 eventos públicos, más del 70% de ellos gratuitos, apoyados a través de portafolios de estímulos y de la agenda cultural de ciudad. Estos programas beneficiaron a más de 11.000 artistas y actores del sector cultural, al tiempo que se apoyaron publicaciones literarias, procesos de formación y diplomados culturales y artísticos.
También se acompañaron procesos de protección social dirigidos a artistas en condiciones económicas vulnerables, incluyendo el acceso de más de 850 artistas a Beneficios Económicos Periódicos (BEPS).
La gestión cultural trascendió los escenarios tradicionales. Desde la Secretaría se acompañaron procesos comunitarios en sectores como Las Flores y Barrio Abajo, vinculados a proyectos estratégicos de transformación urbana y patrimonial, entre ellos Puerto Mocho y el Museo a Cielo Abierto.
En materia de protección patrimonial, se adelantaron más de 3.700 aprobaciones de exenciones tributarias relacionadas con inmuebles patrimoniales, contribuyendo a la conservación del patrimonio arquitectónico y a la activación económica de sectores tradicionales como El Prado y Bellavista. Asimismo, se promovieron eventos culturales de proyección nacional e internacional, entre ellos ferias del libro y encuentros que contribuyeron a posicionar a Barranquilla como escenario para las industrias culturales, creativas y audiovisuales.
Del fortalecimiento de la cultura a la transformación del Carnaval
La experiencia acumulada en la Secretaría de Cultura y Patrimonio tuvo continuidad en la dirección de Carnaval de Barranquilla S.A.S. BIC, desde donde Ospino impulsó una visión orientada a fortalecer la empresa, acercarla a sus hacedores y avanzar en proyectos estructurales que trascendieran la organización de los cuatro días tradicionales de fiesta.
En seis meses, se fortalecieron las relaciones de Carnaval de Barranquilla con escenarios nacionales e internacionales y se promovió la presencia de sus manifestaciones culturales fuera de la ciudad, incluyendo presentaciones en Bogotá, Brasil y Argentina, como parte de la estrategia de posicionamiento y circulación del patrimonio carnavalero.
Para Juan Ospino Acuña, este recorrido por la institucionalidad cultural de Barranquilla deja una convicción que ha acompañado ambos momentos de su gestión: la cultura y el Carnaval son bienes colectivos que están por encima de intereses particulares, administrativos, políticos o financieros.
“El Carnaval es el mayor orgullo colectivo de Barranquilla. Es público y es patrimonio porque no es propiedad de nadie: pertenece a sus hacedores, a sus artistas, a sus barrios y a toda la ciudadanía. Queda mucho por hacer, pero también queda una ruta construida para seguir fortaleciendo nuestra cultura, protegiendo nuestro patrimonio y haciendo del Carnaval una fiesta verdaderamente para todo el mundo”, expresó Ospino Acuña.
El balance deja una ruta que conecta formación, infraestructura, patrimonio, acceso ciudadano, bienestar de los hacedores, fortalecimiento empresarial y proyección del Carnaval, con el propósito de seguir entendiendo la cultura como un activo fundamental para el desarrollo humano, social y económico de Barranquilla.
“Cierro estos capítulos con gratitud por los aprendizajes, por los equipos que hicieron posible cada avance y por la confianza depositada. A quienes continúan liderando la cultura y el patrimonio de Barranquilla, buen viento y buena mar. El compromiso siempre será con la ciudad, con sus hacedores y con una cultura que nos pertenece a todos”, concluyó Juan Ospino Acuña.

