Una huerta comunitaria del suroccidente de la ciudad ahora también funciona como parque solar, con casi 1.900 paneles que permiten generar electricidad sin dejar de cultivar bajo sus estructuras.
Lo que alguna vez fue un espacio deteriorado y utilizado como basurero hoy tiene una función completamente distinta. En el barrio Las Gardenias, una huerta comunitaria se convirtió en el punto de partida de un proyecto que combina agricultura urbana, generación de energía limpia y participación ciudadana.
La iniciativa impulsada por la Alcaldía de Barranquilla busca aprovechar dos recursos al mismo tiempo: la tierra para producir alimentos y el sol para generar electricidad.
El proyecto comenzó oficialmente el 9 de julio, cuando el alcalde Alejandro Char puso en marcha la comunidad energética asociada a la huerta de Las Gardenias y a la Institución Educativa Distrital San Luis.
En el colegio también fueron instalados paneles solares en la cubierta principal y en el techo del coliseo deportivo.
El desafío era evitar que la generación de electricidad terminara afectando las plantas. Para solucionarlo, el proyecto incorporó una tecnología poco convencional para este tipo de espacios: paneles solares bifaciales y traslúcidos.
En total fueron instalados 1.898 paneles. Una parte de su estructura permite que aproximadamente el 40 % de la luz solar atraviese el material y llegue a los cultivos, mientras las zonas destinadas a la captación convierten la radiación en electricidad.
De esta manera, los agricultores pueden continuar trabajando debajo de las estructuras sin perder completamente la iluminación necesaria para las plantas.
Además, las cubiertas contribuyen a conservar la humedad del suelo y reducir el impacto directo del sol sobre la tierra.
Camilo Peláez, coordinador del proyecto de energías renovables, explicó que la electricidad generada pasa por inversores y posteriormente por un transformador antes de incorporarse a la red.
La capacidad de generación prevista alcanza aproximadamente 200.000 kilovatios al mes, equivalentes a más de 2 millones de kilovatios al año.
La energía será destinada prioritariamente a 700 hogares del sector, con el objetivo de reducir el costo que representan las facturas eléctricas para las familias beneficiadas.
La transformación de Las Gardenias no comenzó con los paneles solares.
Antes de convertirse en parte del proyecto energético, el terreno fue recuperado mediante el programa de huertas comunitarias del Distrito. Para sus habitantes, el cambio ha sido especialmente significativo.
Zynthia Cohen, una de las huerteras del sector, recordó que el lugar había sido utilizado como un punto para arrojar residuos y animales muertos y que también estaba asociado con problemas de inseguridad.
Ahora, en cambio, vecinos acuden al espacio para cultivar, aprender sobre agricultura y buscar productos como aromáticas y hortalizas.
Actualmente, más de 16 huerteros participan en las actividades de Las Gardenias, trabajando en el cultivo y cosecha de alimentos destinados a sus familias y a la comunidad.
La apuesta del Distrito no se limita a producir electricidad. El objetivo es que las comunidades vinculadas aprendan a gestionar tanto sus recursos energéticos como sus procesos de producción de alimentos.
María Eugenia Yunis, gerente de Desarrollo Social del Distrito, señaló que las huertas funcionan también como espacios de capacitación y fortalecimiento comunitario.
En Las Gardenias, por ejemplo, debajo de los paneles se cultiva limoncillo, con el que se desarrolló un té mediante un proceso tecnificado y estandarizado. El producto está previsto para ser comercializado durante la próxima edición de Sabor Barranquilla.
La iniciativa busca demostrar que una misma infraestructura puede tener diferentes usos: producir alimentos, generar electricidad, capacitar a la población y recuperar espacios públicos.
El proyecto energético está conectado con la estrategia de huertas comunitarias que el Distrito desarrolla en diferentes sectores.
Actualmente existen cinco espacios en funcionamiento:
- Las Gardenias
- Villas de San Pablo
- Lipaya
- La Paz
- Juan Mina
A esta red se suma el proyecto de la Comunidad Energética Entrepuentes, cuya construcción comenzó recientemente.
La Administración distrital pretende ampliar progresivamente el modelo hasta alcanzar diez comunidades energéticas en Barranquilla.
Detrás de las cifras y los paneles hay historias de vecinos que encontraron en estos espacios una nueva forma de relacionarse con su comunidad.
Uno de ellos es Piedad Franco, de 65 años. A pesar de sufrir artrosis, continúa trabajando voluntariamente en la huerta. Para ella, cultivar se convirtió en una actividad que le ayuda a mantenerse activa y afrontar momentos difíciles de su vida.
También está Geraldine Huertas, de 36 años, quien llegó a Barranquilla desde San Onofre, Sucre, después de haber vivido el desplazamiento provocado por la violencia.
Hoy participa como huertera y voluntaria y dedica parte de su tiempo a enseñar agricultura a niños, adultos y madres cabeza de hogar.
Su trabajo forma parte de uno de los objetivos centrales del programa: recuperar el vínculo de la población con la producción de alimentos y transmitir conocimientos sobre agricultura urbana.
La experiencia de Las Gardenias plantea una fórmula que combina dos necesidades de las comunidades: contar con alimentos producidos localmente y acceder a alternativas de generación eléctrica.
Mientras los cultivos continúan creciendo bajo los paneles traslúcidos, la infraestructura solar aprovecha las condiciones climáticas de Barranquilla para producir energía.
El Distrito busca llevar este modelo a más sectores de la ciudad y convertir las huertas comunitarias en espacios donde la sostenibilidad no sea solo un concepto ambiental, sino una herramienta para mejorar la economía familiar, recuperar zonas deterioradas y fortalecer el tejido social.

