Un desarrollo biotecnológico patentado permite convertir redes de alcantarillado en sistemas de tratamiento de aguas, reduciendo la contaminación y ofreciendo una solución para municipios sin plantas de depuración.
Mientras el cambio climático y los periodos prolongados de sequía obligan a replantear la gestión del agua, una empresa barranquillera desarrolla una alternativa que busca enfrentar ese desafío desde la biotecnología. Se trata de una innovación capaz de mejorar la calidad de las aguas residuales directamente dentro de las redes de alcantarillado, sin necesidad de construir grandes plantas de tratamiento.
El avance fue desarrollado por Ambbio Colombia S.A.S., compañía especializada en soluciones ambientales, y recientemente recibió una patente otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por su sistema denominado «Conversión de redes de alcantarillados sanitarios en sistemas de tratamiento de aguas residuales».
Además del reconocimiento legal que protege la tecnología, la empresa fue distinguida con el premio Inventor Colombiano 2026, también concedido por la SIC.
La propuesta consiste en incorporar microorganismos especializados dentro de las redes de alcantarillado. Estos organismos degradan grasas y materia orgánica presentes en las aguas residuales, transformándolas principalmente en agua y dióxido de carbono.
Según explicó Nicolás Renowitzky, representante legal y socio de Ambbio, este proceso mejora considerablemente la calidad del agua antes de que sea descargada en ríos, lagunas o el mar.
La patente también le otorga a la empresa la exclusividad sobre esta tecnología, impidiendo que sea utilizada por terceros sin autorización y permitiendo que entidades públicas puedan contratar directamente este desarrollo al tratarse de un invento protegido.
Uno de los principales beneficios del sistema es que puede ser implementado en poblaciones donde no existen plantas de tratamiento de aguas residuales o donde estas ya no tienen capacidad suficiente para atender la demanda.
Renowitzky explicó que construir y operar una planta convencional implica inversiones muy elevadas, mientras que esta alternativa requiere únicamente aplicaciones periódicas de microorganismos para mantener el proceso de depuración.
La tecnología también puede complementar infraestructuras existentes, como lagunas de oxidación y plantas de tratamiento que necesiten aumentar su capacidad operativa.
Más allá del cumplimiento de las normas ambientales, la compañía asegura que el objetivo es contribuir a la recuperación de humedales, jagüeyes, lagunas y otros cuerpos de agua afectados por la contaminación.
La eficacia del sistema ya ha sido puesta a prueba en diferentes regiones del país. Uno de los casos más representativos ocurrió en Santa Marta, donde la contaminación de las aguas residuales que llegaban al mar afectaba las bahías de Taganga y Santa Marta.
Ante la ausencia de una planta de tratamiento, la ciudad recurrió a esta tecnología para convertir la red de alcantarillado en un sistema de depuración, logrando mejorar las condiciones del agua antes de su descarga.
Otro de los proyectos más destacados de Ambbio se encuentra en Puerto Colombia, donde la empresa lideró la recuperación del Lago del Cisne, un ecosistema que llegó a secarse entre 2014 y 2015 debido a la intensa sequía registrada en la región.
La estrategia consistió en captar aguas residuales provenientes del arroyo León, tratarlas mediante procesos biotecnológicos y conducirlas hasta el lago a través de un canal especialmente diseñado.
Actualmente, el cuerpo de agua recuperó sus 58 hectáreas y alberga nuevamente una amplia diversidad de fauna, entre ella babillas, iguanas, nutrias, ponches, serpientes, conejos y numerosas especies de aves, además de peces como mojarra, bocachico y lisa, aprovechados por pescadores del sector.
El funcionamiento del sistema inicia con la captación de las aguas residuales transportadas por el arroyo León.
Posteriormente, el líquido atraviesa un sistema de retención de sólidos y recibe la aplicación de microorganismos que degradan la materia orgánica y aumentan los niveles de oxígeno.
Durante el recorrido por el canal, revestido con piedra para facilitar la proliferación de estos microorganismos, el tratamiento continúa fortaleciéndose. Además, equipos oxigenadores mantienen el agua en constante movimiento para favorecer la actividad biológica.
Finalmente, un dique permite que el agua siga circulando una vez llega al lago, garantizando condiciones adecuadas para conservar el ecosistema, aunque el recurso obtenido no está destinado al consumo humano.
La empresa también realiza un monitoreo permanente del Lago del Cisne para conservar la calidad del agua, su profundidad y su nivel, bombeando agua cerca de 12 horas diarias para compensar la pérdida aproximada de 1,5 centímetros de nivel que registra cada día.
Con esta tecnología, Ambbio apuesta por ofrecer una alternativa de menor costo para el tratamiento de aguas residuales y, al mismo tiempo, contribuir a la recuperación de ecosistemas hídricos en un contexto marcado por la creciente presión del cambio climático sobre los recursos naturales.

