La estructura, construida para mejorar la conexión con Puerto Colombia, permanece subutilizada porque los accesos aún no han sido pavimentados. La situación ha llevado a los conductores a utilizar maniobras consideradas de alto riesgo.
Lo que fue presentado como una solución para mejorar la movilidad entre Villa Campestre y Puerto Colombia hoy genera más inconformidad que beneficios. A pesar de que el puente de la transversal 3B ya está en funcionamiento, los habitantes del sector aseguran que la infraestructura continúa prácticamente inutilizada debido a que las vías de acceso nunca fueron terminadas.
La principal queja de la comunidad apunta a la falta de pavimentación en varios metros del corredor que conecta con la estructura. Esta situación, afirman, impide un tránsito normal de vehículos y ha reducido el uso del puente casi exclusivamente a quienes viven en los conjuntos residenciales cercanos.
Camilo Manotas, residente del sector, explicó que la obra quedó incompleta y que el problema no es el puente, sino la ausencia de una vía adecuada para llegar hasta él.
Según señaló, la conexión con Puerto Colombia sigue siendo limitada, por lo que muchos conductores prefieren buscar otras alternativas antes que atravesar un tramo destapado que dificulta la circulación.
Ante la falta de un acceso funcional, numerosos vehículos utilizan un paso ubicado en el separador central del PR 33+400 de la Circunvalar de la Prosperidad. Aunque ese retorno no hacía parte del diseño original de la vía y las maniobras allí están prohibidas, se ha convertido en la principal opción de ingreso y salida para quienes transitan por la zona.
Esta práctica ha despertado preocupación por los riesgos que representa. La concesión Ruta Costera advirtió que en ese punto se registran giros en U y cruces directos sin las condiciones de seguridad ni visibilidad necesarias, aumentando la probabilidad de accidentes.
Con el objetivo de impedir estas maniobras, semanas atrás la concesión instaló maletines viales para bloquear el paso. Sin embargo, los residentes solicitaron retirar la medida argumentando que no cuentan con otra alternativa segura para movilizarse.
Durante un recorrido realizado por este medio se evidenció que el cierre ya no se encontraba instalado y que los vehículos nuevamente realizaban cruces por el separador, una situación que además genera congestión vehicular.
No obstante, Ruta Costera informó que la reapertura será únicamente temporal y confirmó que el cierre total del separador volverá a implementarse durante esta semana.
Otro de los obstáculos señalados por la comunidad tiene que ver con la responsabilidad sobre la infraestructura. Marianella Folgoso explicó que los conjuntos residenciales ubicados alrededor del puente tributan al Distrito de Barranquilla, ya que administrativamente hacen parte del sector de La Playa y no de Villa Campestre.
De acuerdo con la residente, esta condición ha generado incertidumbre sobre qué entidad debe asumir la culminación de la obra, teniendo en cuenta que el puente fue ejecutado por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) como parte de un proyecto orientado a mejorar la conectividad con Puerto Colombia.
La intersección fue construida dentro del tramo 6 del proyecto Cartagena–Barranquilla y Circunvalar de la Prosperidad, correspondiente al corredor Galapa–Vía al Mar–Las Flores.
La ANI destinó más de 4.765 millones de pesos para esta obra, concebida con el propósito de facilitar la movilidad de aproximadamente 5.000 habitantes del sector.
El puente cuenta con dos carriles bidireccionales y una longitud de 36 metros, pero mientras no concluyan las obras de acceso, los residentes sostienen que seguirá siendo una infraestructura subutilizada y lejos de resolver los problemas de movilidad que motivaron su construcción.

