La metodología, publicada en la revista científica Anthropocene, logró rastrear residuos hasta 118 empresas, 181 marcas y 214 productos, aportando una nueva herramienta para comprender la contaminación marina y fortalecer las políticas ambientales.
Un residuo plástico abandonado en una playa puede contar mucho más que una historia de contaminación. Un grupo de investigadores de la Universidad del Atlántico desarrolló un método que permite seguir el rastro de estos desechos hasta las empresas, marcas y productos de los que provienen, abriendo una nueva perspectiva para el estudio del impacto ambiental.
El proyecto, encabezado por el profesor Nelson Rangel Buitrago, fue publicado en la revista científica internacional Anthropocene. La investigación presenta la metodología denominada Clasificación Jerárquica de Residuos Plásticos Inspirada en la Taxonomía (THCPL), un sistema que adapta principios utilizados en la clasificación biológica para identificar con mayor precisión el origen de los residuos encontrados en ecosistemas costeros.
Según los investigadores, la propuesta va más allá de medir la cantidad de basura acumulada en las playas. Su principal aporte consiste en revelar patrones de producción y consumo que permiten entender cómo determinados productos terminan impactando el ambiente.
Rangel Buitrago explicó que, durante años, la investigación sobre residuos plásticos se ha concentrado en contabilizar y pesar los desechos, pero pocas veces se ha buscado establecer su procedencia. Con esta metodología, señaló, es posible interpretar una playa como un reflejo de los hábitos de consumo de una sociedad y no únicamente como un lugar donde se acumula basura.
La herramienta fue puesta a prueba en playas de Colombia, Panamá, Brasil, Marruecos, Italia y España, siguiendo un mismo protocolo de recolección y análisis para garantizar la comparabilidad de los resultados.
El sitio que presentó la mayor diversidad de residuos fue una playa ubicada entre Galerazamba y Punta Astilleros, en el Caribe colombiano. Allí los investigadores identificaron 118 empresas productoras, 181 marcas comerciales y 214 productos diferentes entre los plásticos recuperados.
Para el equipo científico, estos datos demuestran que el sistema permite reconstruir la trazabilidad de los residuos y comprender con mayor detalle las dinámicas que llevan estos materiales hasta los ecosistemas marinos.
El análisis evidenció que gran parte de los desechos correspondía a envases y productos de los sectores de alimentos y bebidas.
Entre las compañías identificadas con mayor frecuencia se encuentran:
- Coca-Cola: 10,6 %.
- Postobón S.A.: 7,9 %.
- Bavaria – Anheuser-Busch InBev: 7,5 %.
- Grupo Diana: 7,5 %.
- PepsiCo: 6,4 %.
Los autores del estudio aclaran que estos resultados no buscan atribuir responsabilidades legales a las empresas mencionadas. El propósito es generar evidencia científica que ayude a comprender cómo influyen los patrones de producción, consumo y disposición final de los productos en la contaminación por plásticos.
Los investigadores consideran que esta metodología puede convertirse en un apoyo para fortalecer programas de Responsabilidad Extendida del Productor, mecanismo mediante el cual las empresas participan en la gestión de los residuos derivados de los productos que comercializan.
Además, el sistema permite comparar diferentes regiones, hacer seguimiento a la evolución de la contaminación a lo largo del tiempo y suministrar información útil para la formulación de políticas públicas sin modificar los protocolos tradicionales de monitoreo ambiental.
El estudio también recuerda que los plásticos representan entre el 80 % y el 85 % de los residuos presentes en los océanos a nivel mundial. Bajo esa premisa, propone analizar estos materiales como «tecnofósiles», es decir, vestigios que reflejan los modelos de producción y consumo de la sociedad actual.
Para el equipo de la Universidad del Atlántico, convertir cada residuo plástico recuperado en una fuente de información permitirá diseñar estrategias más efectivas para reducir la contaminación costera y proteger los ecosistemas marinos.

