Tras más de tres meses de enfrentamientos que sacudieron los mercados energéticos internacionales, Washington y Teherán acordaron detener las operaciones militares. El documento oficial será firmado el 19 de junio en Suiza.
Después de más de 100 días de tensión militar y de una crisis que mantuvo en alerta a la comunidad internacional, Estados Unidos e Irán confirmaron un acuerdo para poner fin al conflicto que alteró el equilibrio geopolítico en Oriente Medio y afectó el comercio mundial de petróleo.
El entendimiento contempla la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte de crudo, y el levantamiento de las restricciones navales que pesaban sobre embarcaciones vinculadas a puertos iraníes.
Aunque el anuncio fue realizado este domingo, las partes prevén formalizar el compromiso el próximo 19 de junio mediante la firma de un memorando de entendimiento en territorio suizo. Pakistán, país que desempeñó un papel de mediador durante las conversaciones, confirmó la realización del encuentro diplomático.
La guerra comenzó el 28 de febrero y escaló rápidamente tras una ofensiva atribuida a Estados Unidos e Israel que terminó con la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí. Posteriormente, Irán designó como sucesor a Mojtaba Jameneí y respondió con ataques dirigidos contra intereses israelíes y posiciones militares estadounidenses en la región.
Uno de los movimientos que más repercusiones tuvo a nivel global fue el cierre del estrecho de Ormuz, ruta por la que transitaba aproximadamente el 20 % del petróleo comercializado en el mundo. La medida disparó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro energético y presionó al alza los precios internacionales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó públicamente que ambas naciones alcanzaron un consenso para restablecer la navegación en la zona y normalizar el tránsito marítimo.
Según el mandatario, la reapertura de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval entrarán en vigor de manera inmediata, una decisión que busca estabilizar los mercados y reducir las tensiones en la región.
La negociación llega después de semanas de intercambio de propuestas y diferencias públicas entre los gobiernos involucrados. Además, ocurre en un contexto político sensible para Washington, marcado por la proximidad de las elecciones de medio mandato y el impacto económico que tuvo el aumento de los combustibles.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, aseguró que ambas delegaciones acordaron poner fin a las acciones bélicas en todos los escenarios donde se desarrollaba el conflicto.
De acuerdo con las autoridades paquistaníes, una vez firmado el documento comenzará una nueva etapa enfocada en la implementación técnica de los compromisos adquiridos por ambas partes.
Desde Teherán, el vicecanciller Ali Gharaibabadi confirmó que el texto definitivo ya fue concluido y anunció que será divulgado para conocimiento de la ciudadanía iraní. No obstante, advirtió que cualquier incumplimiento de lo pactado provocará una respuesta por parte de su país.
A pesar del anuncio, varios aspectos fundamentales del acuerdo aún no han sido revelados públicamente.
Entre los puntos más sensibles se encuentra el futuro del programa nuclear iraní. Estados Unidos había insistido en que cualquier pacto debía incluir garantías para impedir el desarrollo de armamento nuclear, mientras que Irán mantenía su posición de que sus actividades tienen fines científicos y civiles.
Asimismo, siguen sin conocerse detalles sobre las sanciones económicas que pesan sobre Teherán y sobre el destino de los recursos financieros iraníes bloqueados en el exterior.
Por ahora, la atención internacional está puesta en la reunión prevista para el 19 de junio en Suiza, donde ambos gobiernos deberán convertir los anuncios en compromisos formales y definir los mecanismos para garantizar el cumplimiento del acuerdo.

