A pesar de la eliminación matemática de la Libertadores, el equipo de Arias mantiene una remota posibilidad de acceder a la Copa Sudamericana como tercero de su zona.
La noche en Cartagena sentenció el destino continental del Junior de Barranquilla. Con la derrota 1–0 ante Cerro Porteño, el equipo dirigido por Alfredo Arias no solo quedó oficialmente eliminado de la presente edición de la Copa Libertadores, sino que igualó registros estadísticos que no se veían desde hace más de una década.
Tras cuatro jornadas disputadas, el balance es desolador: un solo punto sumado de doce posibles, una cifra que pone al proceso actual bajo la lupa de la crítica.
Este registro de un punto en cuatro partidos iguala la actuación del equipo en 2012, cuando bajo la dirección de José ‘Cheché’ Hernández, Junior quedó fuera prematuramente tras caer ante Unión Española y Bolívar (en dos ocasiones) y empatar con Universidad Católica. Aunque en aquella ocasión el equipo logró ganar sus últimos dos juegos en Barranquilla, la suerte ya estaba echada.
Sin embargo, la actual campaña todavía no supera el «récord» negativo de 2019, considerada hasta hoy la peor presentación del club en el torneo. En esa edición, dirigida inicialmente por Luis Fernando Suárez y finalizada por Julio Comesaña, el equipo perdió sus primeros cuatro encuentros de forma consecutiva frente a Palmeiras, San Lorenzo y Melgar.
El camino de Junior en el torneo de clubes más importante de América ha sido accidentado en los últimos años:
- 2018: Eliminado en grupos, pero logró el cupo a la Copa Sudamericana, donde llegó a la final ante Athletico Paranaense.
- 2020 y 2021: Tampoco logró clasificar a octavos de final, aunque rescató el paso a la Sudamericana al terminar tercero.
- 2010 y 2017: Bajo el mando de Diego Umaña y Alberto Gamero, respectivamente, el equipo ni siquiera alcanzó la fase de grupos al caer en instancias previas ante Racing de Montevideo y Atlético Tucumán.
A pesar de la eliminación matemática de la Libertadores, el equipo de Arias mantiene una remota posibilidad de acceder a la Copa Sudamericana como tercero de su zona.
Para lograr este «premio de consolación», Junior está obligado a un milagro:
- Ganar sus dos partidos restantes, ante Sporting Cristal en Cartagena y frente a Palmeiras en Sao Paulo y esperar que Sporting Cristal pierda también contra Cerro Porteño en la jornada final.
Por ahora, el presente del «tiburón» es de profunda reflexión, pues los números lo sitúan nuevamente en los capítulos más oscuros de su historia internacional.

