La historia de los antiguos pobladores del Caribe colombiano continúa viva en la Sala de Arqueología de Villa Rosa (SAVIR), un espacio dedicado a conservar y divulgar los hallazgos arqueológicos de este corregimiento del municipio de Repelón. Allí, 32 estudiantes de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Villa Rosa participan como vigías del patrimonio, una iniciativa que les permite compartir sus conocimientos con visitantes nacionales e internacionales y contribuir a la preservación de la memoria histórica del departamento del Atlántico.
Vasijas de uso doméstico y ceremonial, instrumentos musicales, piezas de cerámica, restos fósiles y objetos relacionados con la época colonial forman parte de la colección que alberga este espacio cultural y educativo. Cada elemento ofrece información sobre las costumbres, las creencias y las formas de vida de las comunidades que habitaron esta región, convirtiendo la sala en un escenario para el aprendizaje, la investigación y el reconocimiento de las raíces culturales del territorio.
La historia de SAVIR comenzó con una iniciativa escolar liderada por Argelia Olivo Montalvo, docente de Ciencias Sociales nacida y criada en Villa Rosa. Junto con sus estudiantes, la educadora empezó a investigar las piezas arqueológicas que aparecían con frecuencia en la zona, mediante proyectos vinculados al programa Ondas. El interés por estos hallazgos creció cuando padres de familia y otros habitantes comenzaron a llevar al colegio los objetos que encontraban, contribuyendo a la formación de una colección que despertó nuevas preguntas sobre el pasado de la comunidad.
Ante el aumento de las piezas, surgió la necesidad de contar con un lugar adecuado para conservarlas, organizarlas y permitir que otras personas conocieran su valor histórico. La comunidad educativa acudió entonces a la Gobernación del Atlántico en busca de apoyo para materializar el proyecto. La respuesta llegó a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, que facilitó el acompañamiento de un equipo interdisciplinario encargado del montaje y la puesta en funcionamiento de la sala.
La apertura se realizó en 2009, durante el primer gobierno de Eduardo Verano. Según el informe de gestión de ese año, las obras del Museo Arqueológico de Villa Rosa se desarrollaron entre abril y junio. Con la adecuación de este espacio, los hallazgos de la comunidad educativa comenzaron a ocupar un lugar destinado a su conservación y divulgación, fortaleciendo los procesos de enseñanza y el reconocimiento del patrimonio arqueológico del sur del Atlántico.
Argelia Olivo Montalvo recordó que la participación de los habitantes fue determinante para consolidar la iniciativa y ampliar la colección. La entrega de objetos por parte de las familias hizo evidente la necesidad de buscar apoyo institucional para preservar los hallazgos, una gestión que permitió convertir el proyecto escolar en un espacio abierto al conocimiento de la comunidad.
Más de una década después de su apertura, la sala continúa recibiendo respaldo institucional. En 2025, la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, realizó trabajos de mantenimiento y remodelación para renovar sus instalaciones y facilitar la continuidad de sus actividades culturales y educativas.
El gobernador Eduardo Verano destacó el valor de este tipo de iniciativas para conservar la historia y fortalecer la identidad de los habitantes del departamento. La experiencia de Villa Rosa evidencia cómo el trabajo conjunto entre instituciones, docentes, estudiantes y familias puede contribuir a proteger los bienes culturales y transmitir su significado a las nuevas generaciones.
Entre las piezas que despiertan mayor interés en la colección se encuentra el denominado Señor de Villa Rosa, una figura antropomorfa descubierta en 2022 durante las obras de renovación de la plaza del corregimiento. Debido a sus características, el hallazgo motivó el acompañamiento del Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico, institución a la que fue trasladada la pieza para adelantar labores de limpieza, recuperación e investigación.
La figura conserva detalles que permiten explorar aspectos de las antiguas expresiones culturales de la región. Sus accesorios en las muñecas y la cabeza han dado lugar a interpretaciones sobre la posición social del personaje representado. Asimismo, presenta en la zona íntima una concha de caracol identificada como un cubrepene, elemento que aporta información para profundizar en el estudio de las costumbres de las comunidades del pasado.
El arqueólogo y asesor de Patrimonio de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, Lázaro Cotes, resaltó la importancia de este hallazgo para ampliar el conocimiento sobre los primeros pobladores del departamento y sus manifestaciones culturales. La exhibición de la figura permite acercar a los visitantes al trabajo arqueológico y comprender cómo el estudio de cada pieza puede abrir nuevas preguntas sobre la historia del territorio.
La colección de SAVIR también incluye vasijas, flautas, ocarinas y otros objetos relacionados con las expresiones culturales de los antiguos pobladores, entre ellos los mocaná. Estos elementos permiten aproximarse a sus prácticas cotidianas, creencias, conocimientos y actividades ceremoniales.
A este conjunto se suman fósiles de animales extintos, entre ellos restos atribuidos a un mastodonte, así como muestras de madera fosilizada. La sala cuenta, además, con objetos asociados con el periodo colonial, como una bola de cañón de 12 libras, que sirve como referencia para abordar los conflictos y las transformaciones históricas que marcaron la región.
Uno de los principales valores de la Sala de Arqueología de Villa Rosa es la participación de los jóvenes que contribuyen a mantener viva su historia. El grupo de Vigías del Patrimonio está integrado por 32 estudiantes de los grados sexto a undécimo de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Villa Rosa, quienes reciben a los visitantes, orientan los recorridos y comparten los conocimientos adquiridos sobre el pasado de su comunidad.
El grupo cuenta con inscripción y acreditación para 2026 y está articulado con la Red de Vigías del Patrimonio Cultural del Atlántico. Esta vinculación les permite mantenerse informados, participar en encuentros y actividades de alcance departamental y nacional, e intercambiar experiencias relacionadas con la protección y divulgación de los bienes culturales.
La formación de los jóvenes contempla aspectos académicos y personales. Para integrar el grupo se tienen en cuenta el rendimiento escolar, el comportamiento, el compromiso y la disposición para asumir responsabilidades. Además de aprender sobre las colecciones, los estudiantes desarrollan habilidades de comunicación, expresión oral y atención al público, fundamentales para explicar el valor de las piezas a personas de diferentes edades y procedencias.
Irene Sofía Alvear Anaya, docente de Ciencias Sociales y acompañante del proceso, destacó la labor de los estudiantes como representantes de la cultura de Villa Rosa. Los jóvenes han participado en encuentros educativos locales y departamentales, entre ellos el Foro Educativo Departamental y actividades con instituciones educativas del sur del Atlántico.
La docente también resaltó la preparación de algunos integrantes en inglés, una herramienta que les permite ofrecer explicaciones sobre la colección y atender a visitantes extranjeros. De esta manera, el proyecto combina la formación escolar con la divulgación cultural y brinda a los estudiantes la oportunidad de asumir un papel activo en la conservación del patrimonio.
Luis David Maldonado Cabrera, integrante del grupo de vigías, explicó que durante los recorridos presenta información sobre las vasijas, los instrumentos musicales, los fósiles y los objetos de la época colonial. También comparte con los asistentes la historia del Señor de Villa Rosa, una de las piezas que más despierta curiosidad entre los visitantes.
Para el estudiante, participar en esta iniciativa significa aprender sobre sus antepasados y asumir la responsabilidad de transmitir ese conocimiento a otras personas. Su experiencia refleja cómo la apropiación de la historia local puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje y servicio a la comunidad.
Por su parte, Yacharín Rodríguez Vega manifestó su orgullo por formar parte del grupo y contribuir a la conservación de la memoria de Villa Rosa. Aunque se considera hija adoptiva del corregimiento por estudiar en la institución educativa, expresa un compromiso especial con el proyecto y con la difusión de la riqueza cultural de la zona.
La participación de estos jóvenes también se refleja en la invitación que extienden a estudiantes, familias y visitantes para conocer la sala y descubrir los hallazgos de sus antepasados. Su labor busca despertar el interés por la historia y demostrar que la protección del patrimonio es una responsabilidad compartida entre las instituciones y la ciudadanía.
SAVIR recibe habitualmente grupos de colegios, universidades y comunidades de distintas regiones de Colombia. Asimismo, ha contado con visitantes de Francia, Estados Unidos y México, lo que ha contribuido a ampliar el conocimiento sobre la historia de Villa Rosa más allá del ámbito departamental.
Después de más de 15 años de funcionamiento, la Sala de Arqueología de Villa Rosa continúa reuniendo investigación escolar, memoria comunitaria y conservación cultural. El trabajo de los estudiantes, acompañado por docentes, familias y entidades institucionales, permite mantener vigente una colección que ofrece nuevas oportunidades para conocer el pasado y fortalecer la identidad de las nuevas generaciones.
La sala está abierta al público de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, y los sábados y domingos, de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía. La entrada es gratuita, por lo que propios y visitantes pueden recorrer sus instalaciones, conocer las piezas arqueológicas y acercarse a la historia de las comunidades que habitaron el territorio.
Con esta iniciativa, Villa Rosa continúa proyectando su riqueza arqueológica y cultural mediante un proceso en el que la educación y la participación comunitaria desempeñan un papel fundamental para proteger el patrimonio del Atlántico y transmitir su legado a las nuevas generaciones.

