El experto en seguridad Luis Fernando Trejos advirtió que la medida debe estar acompañada de acciones para recuperar el control efectivo de los centros penitenciarios.
El traslado de 20 presuntos delincuentes privados de la libertad en Barranquilla y su área metropolitana hacia cárceles de máxima seguridad abrió el debate sobre el impacto que esta medida podría tener en delitos como la extorsión y el homicidio en el Atlántico.
Los internos, señalados principalmente de continuar delinquiendo desde los centros de reclusión, comenzaron a ser trasladados este martes por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), luego de la orden impartida por el presidente Abelardo De La Espriella tras el Consejo de Seguridad realizado el pasado fin de semana.
Inicialmente, 10 reclusos fueron sacados de la Penitenciaría El Bosque y trasladados hacia Bogotá, desde donde serán distribuidos a establecimientos de máxima seguridad como La Picota, en la capital del país; Cómbita, en Boyacá, y Girón, en Santander.
La medida busca afectar las estructuras criminales que, según información de las autoridades, continuarían coordinando actividades delictivas desde las cárceles, especialmente extorsiones.
¿Qué efecto podría tener la medida?
El investigador y profesor de la Universidad del Norte, Luis Fernando Trejos, consideró que los traslados pueden generar resultados en el corto plazo, particularmente si permiten afectar la infraestructura criminal que opera desde los centros penitenciarios.
“Es una decisión importante que seguramente va a tener unos efectos de corto plazo en la medida en que el gobierno logre golpear la infraestructura criminal que hay construido dentro de la cárcel, pero especialmente en la extorsión”.
Sin embargo, Trejos advirtió que los traslados, por sí solos, no garantizarían una solución definitiva.
“La evidencia nos ha demostrado que este tipo de medidas producen alivios temporales, pero no permanentes”.
Como ejemplo, mencionó el caso de alias ‘El Negro Ober’, quien ha sido trasladado entre diferentes cárceles del país y, pese a ello, ha continuado delinquiendo desde los centros de reclusión.
El problema de los celulares
Uno de los principales desafíos está relacionado con el ingreso y utilización de teléfonos celulares dentro de las cárceles. De acuerdo con información de las autoridades, estos dispositivos serían utilizados para coordinar extorsiones, amenazas y otros delitos.
Según la información conocida, incluso se han identificado estructuras que funcionan como verdaderos ‘call center’ del crimen, desde donde se realizan llamadas a comerciantes para exigirles dinero.
Trejos señaló que el Gobierno debe abordar de manera gradual las fallas que permiten el ingreso de celulares y otros dispositivos a los establecimientos penitenciarios.
También se refirió a la instalación de inhibidores de señal como una posible alternativa, aunque advirtió que varios centros penitenciarios están ubicados en zonas urbanas y esta tecnología podría afectar las comunicaciones de los habitantes de sectores cercanos, generando dificultades jurídicas y constitucionales.
En ese sentido, el investigador destacó que el Ministerio de Justicia y el Ministerio de las TIC ya han comenzado a buscar alternativas con los operadores de telefonía móvil.
Recuperar el control de las cárceles
Para Trejos, el desafío principal no está únicamente en trasladar a los internos, sino en recuperar de manera efectiva el control de los establecimientos penitenciarios.
Entre las medidas que mencionó están el aislamiento de algunos internos considerados de alto riesgo, ubicándolos en celdas individuales con monitoreo permanente durante las 24 horas, lo que podría dificultar su acceso a teléfonos y su capacidad de coordinar actividades criminales.
El Gobierno mantiene la expectativa de que los traslados permitan reducir la presión de las estructuras criminales sobre Barranquilla y el Atlántico. Sin embargo, el resultado de la estrategia dependerá de si las autoridades logran impedir que los reclusos continúen dirigiendo actividades delictivas desde las cárceles.

