Tres dispositivos se sumarán a los cuatro que ya operan en el corredor entre Barranquilla y Cartagena. Tránsito del Atlántico prevé ponerlos en servicio en un plazo de entre cuatro y seis semanas, mientras conductores y comerciantes turísticos expresan reparos.
La Vía al Mar tendrá más controles electrónicos. El Instituto de Tránsito del Atlántico confirmó que instalará tres nuevas cámaras de fotodetección, con lo que el corredor vial pasará a contar con siete dispositivos.
La medida todavía no comenzará a generar comparendos. Los nuevos equipos se encuentran en proceso de instalación y deberán superar los trámites y autorizaciones correspondientes antes de entrar en funcionamiento.
Según explicó Carlos Mafio Granados, director del Instituto de Tránsito del Atlántico, la decisión está relacionada con los compromisos establecidos en el contrato de concesión de la vía y con los análisis técnicos realizados debido a los niveles de accidentalidad registrados en diferentes sectores.
Los tres nuevos puntos de control estarán ubicados en:
- Entrada de Playa Mendoza.
- Sector del Sombrero Vueltiao.
- Zona del Volcán del Totumo, en inmediaciones del límite entre Atlántico y Bolívar.
Con estas instalaciones, se mantendrán además los cuatro puntos que ya cuentan con cámaras en el corredor:
- Cerca de la Universidad Sergio Arboleda.
- En el puente de Puerto Colombia.
- En inmediaciones del sector Olas Inn.
- Cerca del complejo Aguamarina Beach Resort.
Los límites de velocidad no serán necesariamente iguales en todos los puntos. En el caso del Sombrero Vueltiao, por ejemplo, se contempla una velocidad máxima cercana a los 40 kilómetros por hora.
Aunque los postes y elementos de señalización ya comenzaron a instalarse, los dispositivos todavía no están operativos.
El Instituto de Tránsito estima que podrían comenzar a funcionar dentro de un mes o mes y medio, una vez se completen los procedimientos requeridos por las autoridades nacionales.
El proceso contempla la intervención de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y posteriormente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), debido a que se trata de una carretera concesionada.
La autorización debe establecer tanto los lugares en los que pueden instalarse las cámaras como las características de los dispositivos, con el objetivo de verificar que no generen riesgos adicionales para quienes utilizan la vía.
Desde Tránsito del Atlántico aseguran que las cámaras tendrán otras funciones además de la fotodetección.
Los equipos también permitirán hacer seguimiento al flujo vehicular y contribuir a la identificación de vehículos reportados como robados o que circulen con placas o características clonadas.
La entidad defiende la ampliación del sistema como una medida de seguridad vial y sostiene que el exceso de velocidad continúa siendo uno de los principales factores relacionados con los accidentes de tránsito.
El anuncio, sin embargo, generó rechazo entre algunos usuarios habituales de la Vía al Mar.
Una de las principales críticas apunta a que la reducción de velocidad en determinados sectores podría aumentar los tiempos de desplazamiento entre Barranquilla y Cartagena.
La conductora Olinda Bolívar consideró que una vía de carácter nacional necesita mantener velocidades razonables y cuestionó especialmente la posibilidad de establecer límites de 40 km/h en algunos puntos.
Otros conductores ponen en duda que las ubicaciones escogidas respondan realmente a las necesidades de seguridad de la carretera.
Javier Vargas, usuario frecuente del corredor, sostuvo que las cámaras deberían instalarse únicamente donde exista una justificación técnica clara y manifestó su desacuerdo con los límites previstos.
La discusión también llegó al sector turístico. Rafael Quirós, líder de esta actividad en Tubará, advirtió que la ampliación de los controles podría terminar afectando la llegada de visitantes a las playas del municipio.
Su preocupación está relacionada principalmente con los conductores que desconocen los nuevos límites y podrían recibir sanciones durante sus desplazamientos hacia los destinos turísticos.
Mientras avanzan las obras de instalación y los trámites ante las autoridades nacionales, el Instituto de Tránsito del Atlántico sostiene que el objetivo principal es reducir la accidentalidad y proteger a quienes circulan por uno de los corredores viales más utilizados de la región.

