El nuevo Gobierno busca aumentar el respaldo térmico, acelerar proyectos de generación y transmisión y resolver las deudas que amenazan el suministro eléctrico, especialmente en la región Caribe.
El sistema eléctrico colombiano entra en una etapa de máxima presión. La combinación de un fuerte fenómeno de El Niño, temperaturas elevadas, mayor consumo de electricidad, retrasos en proyectos de generación y transmisión y problemas financieros dentro del mercado ha reducido el margen disponible para responder a la demanda.
Ante este escenario, el presidente Abelardo De la Espriella y la nueva ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, comenzaron a definir las primeras medidas para evitar que el país termine enfrentando restricciones en el servicio.
La ministra resumió el panorama con una advertencia: el momento es crítico, pero todavía existen alternativas para recuperar la confiabilidad del sistema.
Arboleda señaló que su prioridad será garantizar el abastecimiento de electricidad y gas. Para ello, planteó una estrategia basada en coordinación entre el Gobierno, las empresas del sector y los demás actores de la cadena energética.
Uno de los principales focos de atención está en la costa Caribe, donde los problemas financieros de Air-e, empresa que presta el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira, representan un riesgo adicional.
La compañía fue intervenida durante el Gobierno de Gustavo Petro y mantiene obligaciones millonarias con diferentes agentes del mercado eléctrico.
Según los expertos citados en el sector, las deudas acumuladas por el Estado con distintos participantes de la cadena energética rondan los $8 billones.
En el caso específico de Air-e, la deuda con los generadores llegaría a aproximadamente $2,3 billones, una cifra que afecta especialmente a las plantas térmicas.
El problema no es únicamente financiero. Las generadoras necesitan esos recursos para adquirir gas, carbón y otros combustibles que permiten producir electricidad cuando la generación hidráulica pierde capacidad.
Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen, advirtió que el incumplimiento de pagos terminó trasladándose a los generadores, que continuaron suministrando energía pese a la acumulación de obligaciones.
La situación cobra especial importancia durante El Niño, debido a que las plantas térmicas deberán aumentar su participación en el sistema para compensar una eventual reducción de la generación hidroeléctrica.
En su primer discurso como presidente, Abelardo De la Espriella puso la seguridad energética entre las prioridades de su administración.
El mandatario anunció que su Gobierno adoptará medidas regulatorias y de inversión destinadas a recuperar el margen de respaldo del sistema, acelerar proyectos estratégicos y reducir el riesgo de apagones.
Una de las diferencias planteadas frente al manejo anterior está en el papel que tendrá la generación térmica. El Gobierno pretende fortalecer estas plantas mientras avanza, paralelamente, en la diversificación de la matriz energética y en el desarrollo de fuentes renovables.
El desafío será garantizar que las centrales térmicas tengan combustible suficiente.
Los expertos advierten que el aumento de su operación incrementará la necesidad de gas natural y combustibles líquidos, en un momento en que el país también enfrenta dificultades de abastecimiento y transporte.
La escasez de gas y las limitaciones logísticas para llevar combustibles desde los puertos del norte hasta las plantas ubicadas en el interior constituyen, por tanto, otro punto de presión para el sistema.
Para Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de Andeg, las plantas térmicas tendrán un papel determinante durante los meses de mayor exigencia.
El dirigente considera que, en el corto plazo, se deben garantizar los recursos necesarios para que estas centrales puedan comprar gas y carbón y mantenerse disponibles.
Pero el desafío no terminaría con El Niño. Castañeda plantea aumentar la capacidad térmica en el futuro para que pueda funcionar como respaldo de las nuevas fuentes renovables.
La propuesta parte de una premisa: el crecimiento de la energía solar y eólica debe estar acompañado por fuentes capaces de responder cuando las condiciones climáticas reduzcan su producción.
Por eso, desde el sector se insiste en una matriz diversificada que combine generación hidráulica, térmica y renovable.
El presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, respaldó el objetivo de fortalecer la seguridad energética y propuso construir una denominada ‘Agenda de Crecimiento por Colombia’.
La iniciativa estaría basada en una transición energética gradual, con capacidad suficiente para garantizar el abastecimiento y con estándares ambientales.
La propuesta contempla tres grandes frentes:
- Energía: aumentar la exploración y producción de hidrocarburos y fortalecer el abastecimiento nacional.
- Economía: ofrecer reglas claras, mejorar la competitividad y aprovechar de manera más eficiente las regalías.
- Social: impulsar empleo formal, formación de talento humano y acceso a energía a precios que contribuyan a reducir la pobreza y la desigualdad.
El margen de seguridad del sistema también está siendo afectado por el crecimiento del consumo.
Según las estimaciones citadas por expertos, actualmente existe un déficit técnico de entre 4 % y 5 %, debido a que la demanda supera la oferta disponible.
La situación es especialmente delicada en la región Caribe.
En diferentes zonas ya se presentan cortes programados relacionados con trabajos de mantenimiento y con limitaciones de la red de transmisión. Las altas temperaturas han elevado el consumo y han aumentado la presión sobre una infraestructura que en algunos puntos opera cerca o por encima de sus capacidades.
Los expertos advierten que varias subestaciones están trabajando por encima de los niveles previstos, lo que incrementa la posibilidad de fallas y de interrupciones que podrían afectar a sectores completos.
En medio de este panorama, Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), entregó al nuevo Gobierno un documento con una propuesta de diez acciones para enfrentar los principales riesgos del sector.
Entre las medidas planteadas aparecen:
- Acelerar la entrada de nueva generación firme.
- Reforzar la capacidad térmica.
- Ampliar la infraestructura destinada al gas natural.
- Destrabar los proyectos de transmisión eléctrica.
- Encontrar una solución estructural para Air-e y para el mercado energético del Caribe.
El diagnóstico también contempla medidas relacionadas con el abastecimiento y transporte de gas, aspectos considerados fundamentales para garantizar que las centrales térmicas puedan responder durante los periodos de mayor demanda.
Ortega considera que avanzar en estas acciones permitiría recuperar confiabilidad, estimular nuevas inversiones y reducir el riesgo de desabastecimiento.
El presidente De la Espriella recibió el documento y manifestó que comparte la necesidad de convertir la seguridad energética en una política de Estado.
El mandatario aseguró que tomó nota de las advertencias sobre la generación y transmisión eléctrica y sobre las dificultades que enfrenta el suministro y transporte de gas natural.
Por instrucción presidencial, la ministra María Nohemí Arboleda deberá estudiar la propuesta y establecer espacios de trabajo con el Grupo Energía Bogotá para identificar soluciones que puedan implementarse de manera técnica y oportuna.
El presidente de Andesco, Camilo Sánchez, también respaldó el llamado a recuperar la seguridad jurídica, fortalecer la capacidad técnica de las entidades públicas y mejorar las condiciones para atraer inversión.
A su juicio, estos elementos son indispensables para garantizar la continuidad de los proyectos de infraestructura y servicios públicos.
La hoja de ruta que comienza a tomar forma combina medidas de emergencia con decisiones de largo plazo.
En lo inmediato, el Gobierno necesita garantizar combustibles para las plantas térmicas, proteger los embalses, resolver los problemas financieros que afectan a los generadores y reducir las restricciones de la red.
Al mismo tiempo, deberá acelerar nuevos proyectos de generación y transmisión, fortalecer la infraestructura de gas y definir una solución para la situación de Air-e.
El objetivo es evitar que el fenómeno de El Niño termine convirtiéndose en un problema de abastecimiento eléctrico y, al mismo tiempo, preparar al país para una demanda energética que seguirá creciendo.
El reto para la nueva administración será recuperar ese margen de seguridad antes de que el sistema llegue a un punto en el que las alternativas disponibles sean cada vez más limitadas.

