La estructura hará parte de la transformación del Tajamar Occidental de Bocas de Ceniza. Además de servir como ayuda a la navegación, busca convertirse en un referente arquitectónico y turístico de la ciudad.
Un faro para orientar embarcaciones y, al mismo tiempo, convertirse en un símbolo de Barranquilla. Esa es la apuesta del proyecto Faro Confluencia, una de las obras más llamativas incluidas en la renovación del Tajamar Occidental de Bocas de Ceniza, cuya licitación ya fue publicada por la Alcaldía.
La estructura estará ubicada en el extremo del tajamar, justo donde se encuentran el río Magdalena y el mar Caribe. Desde ese punto funcionará como elemento de señalización para los buques que ingresan al canal de acceso al puerto, pero también será concebida como un atractivo para visitantes y uno de los nuevos emblemas urbanos de la capital del Atlántico.
El diseño contempla, además, una estación del tren turístico que enlazará este sector con las playas de Puerto Mocho y el barrio Las Flores, fortaleciendo la oferta turística de la zona.
La propuesta arquitectónica toma como referencia el movimiento permanente de las aguas del río Magdalena y el mar Caribe. Su estructura tendrá una forma con torsión continua que busca representar esa confluencia natural, considerada uno de los rasgos geográficos más representativos de Barranquilla.
De acuerdo con la información técnica del proyecto, el Faro Confluencia tendrá una altura estimada entre 37 y 45 metros, cifra que será definida durante la fase de diseño de detalle. Su vida útil fue proyectada en 100 años.
La fachada estará construida con aluminio arquitectónico de grado marino, utilizando paneles lisos y microperforados especialmente diseñados para resistir la corrosión provocada por la salinidad del ambiente costero.
Además de su valor arquitectónico, la infraestructura cumplirá funciones marítimas esenciales. Estará dotada con tecnología especializada para apoyar la navegación, entre la que se incluyen:
- Linterna LED.
- Baliza aeronáutica.
- Antena AIS.
- Antena VHF.
- Reflector de radar pasivo.
- Sistema de alimentación eléctrica.
- Banco de baterías.
- Protección contra descargas atmosféricas.
Con estos elementos se busca reforzar la seguridad de las embarcaciones que transitan por el acceso al río Magdalena.
La transformación del Tajamar Occidental se encuentra actualmente en proceso licitatorio. El contrato contempla un plazo de 18 meses, con fecha estimada de finalización para el 31 de enero de 2028, y un valor cercano a 380 mil millones de pesos.
Dentro de las condiciones establecidas para el contratista se exige que, como mínimo, el 30 % de la mano de obra no calificada sea local, porcentaje que deberá incluir al menos un 5 % de mujeres. También se dispone que un 5 % de la nómina corresponda a personas pertenecientes a poblaciones vulnerables o víctimas del conflicto armado.
La iniciativa hace parte de una estrategia de recuperación ambiental y urbana en Bocas de Ceniza. Según la Plataforma Integrada de Inversión Pública (PIIP) del Departamento Nacional de Planeación (DNP), la intervención responde a problemas acumulados durante años en la Ciénaga de Mallorquín, entre ellos procesos de erosión, sedimentación, contaminación, pérdida de manglares y rellenos con escombros derivados de asentamientos informales.
Con este proyecto, Barranquilla busca combinar infraestructura portuaria, recuperación ambiental y desarrollo turístico en uno de los paisajes más representativos del Caribe colombiano.

