Las obras de recuperación del Tajamar Occidental avanzan con el respaldo del Distrito y el Gobierno nacional. Comerciantes y habitantes apoyan la iniciativa, pero solicitan participar en la planificación para garantizar que el desarrollo beneficie a las comunidades de la zona.
El lugar donde el río Magdalena se funde con el mar Caribe está cada vez más cerca de estrenar una nueva imagen. La recuperación del Tajamar Occidental de Bocas de Ceniza avanza como una de las principales apuestas para fortalecer la oferta turística de Barranquilla y posicionar este emblemático paisaje entre los destinos más visitados del país.
El proyecto, desarrollado de manera conjunta por la Alcaldía de Barranquilla y el Gobierno nacional, busca adecuar este espacio para que residentes y turistas disfruten con mayor comodidad y seguridad de uno de los escenarios naturales más representativos de la región Caribe.
Durante una reciente inspección a las obras, el alcalde Alejandro Char destacó el potencial del lugar y aseguró que la intervención permitirá proyectar a Bocas de Ceniza como un referente turístico de alcance nacional e internacional.
El mandatario resaltó el valor paisajístico del punto donde confluyen el río Magdalena, el mar Caribe y la ciénaga, un entorno que calificó como uno de los mayores patrimonios naturales de Barranquilla y que, según afirmó, merece ser conocido por visitantes de todo el mundo.
A esta visión se sumó el ministro designado de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, quien señaló que la recuperación del Tajamar contribuirá a mostrar una imagen renovada del país, impulsando el turismo a partir de la riqueza natural, cultural y ambiental de la región.
Aunque existe expectativa por el impacto que tendrá la remodelación, quienes han desarrollado su actividad económica durante décadas en la denominada Segunda Playa de Puerto Mocho consideran indispensable que las autoridades socialicen el proyecto con la comunidad.
Los comerciantes aseguran que esperan conocer cómo se desarrollarán las obras y cuál será su papel durante la transformación del sector, con el fin de evitar afectaciones a sus negocios y garantizar que puedan seguir haciendo parte del destino turístico.
Algunos propietarios recuerdan que, con el paso del tiempo, el flujo de visitantes hacia sus establecimientos disminuyó debido a que muchos turistas se desplazan directamente hacia Bocas de Ceniza. Confían en que la renovación reactive la economía local, pero insisten en que cualquier proceso de reubicación o intervención debe realizarse de manera concertada.
También expresan que numerosas familias llevan más de siete décadas trabajando en la zona y consideran fundamental que el crecimiento turístico se traduzca en nuevas oportunidades para quienes han mantenido viva la actividad comercial del lugar.
La iniciativa también ha despertado optimismo entre turistas y ciudadanos que frecuentan Bocas de Ceniza.
Quienes visitan el sector consideran que la recuperación del Tajamar permitirá que más personas descubran este paisaje único, fortaleciendo la economía local mediante el turismo y ampliando la oferta de atractivos de Barranquilla más allá de eventos tradicionales como el Carnaval.
Asimismo, destacan que la modernización del espacio público facilitará recorridos más seguros y cómodos para quienes deseen contemplar el encuentro entre el río Magdalena y el mar Caribe, uno de los escenarios naturales más llamativos del país.
Mientras avanzan las obras, personal encargado del mantenimiento realiza jornadas permanentes de limpieza en el Tajamar Occidental para mantener el sendero en buenas condiciones y garantizar una experiencia segura para los visitantes.
La recuperación de este corredor busca consolidar un nuevo punto de referencia para el turismo en Barranquilla. Sin embargo, habitantes y comerciantes coinciden en que el éxito del proyecto dependerá no solo de la infraestructura, sino también de la participación activa de las comunidades que durante generaciones han encontrado en Bocas de Ceniza su principal fuente de sustento.

