El ciudadano extranjero, señalado inicialmente de abusar de un menor en un apartamento turístico de la capital, quedó libre tras descartarse el delito. Ahora busca llevar ante la justicia a quienes difundieron la acusación.
Lo que comenzó como una denuncia viral que provocó indignación nacional terminó dando un giro inesperado. El ciudadano estadounidense acusado de presuntamente abusar de un menor de edad en un sector del norte de Bogotá anunció que emprenderá acciones legales contra las personas que difundieron los videos que dieron origen al caso.
La decisión llega después de que las autoridades concluyeran que no existieron evidencias de agresión sexual y ordenaran su liberación.
La controversia se originó el pasado domingo en el barrio Navarra, donde varios residentes alertaron a la Policía sobre una supuesta situación de abuso que, según creían, ocurría en el balcón de un alojamiento tipo Airbnb.
Las imágenes captadas por vecinos comenzaron a circular rápidamente en redes sociales y generaron una fuerte reacción pública. En cuestión de horas, el caso se convirtió en tema de conversación nacional.
Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron al ciudadano estadounidense acompañado de una mujer y tres menores de edad, quienes, según la información recopilada durante la investigación, formaban parte de un proceso de adopción.
La gravedad de las acusaciones provocó una respuesta inmediata de las autoridades. El extranjero fue detenido mientras avanzaban las verificaciones del caso.
Al mismo tiempo, decenas de personas se concentraron frente al edificio donde ocurrieron los hechos. La situación escaló hasta el punto de que fue necesaria la intervención de unidades antidisturbios para evitar agresiones contra el hombre.
Mientras tanto, los menores fueron puestos bajo protección institucional mientras se desarrollaban las diligencias investigativas.
La investigación avanzó rápidamente y los resultados cambiaron por completo el rumbo del caso.
De acuerdo con las conclusiones de las autoridades y los análisis practicados al menor, no se encontraron indicios de abuso sexual. Según versiones conocidas durante la investigación, el niño explicó que el adulto intentaba tranquilizarlo durante un episodio de enojo relacionado con un juguete.
Un día después de la captura, incluso el presidente Gustavo Petro se pronunció públicamente para señalar que las acusaciones correspondían a una interpretación errónea de lo ocurrido.
Con esos elementos, el extranjero recuperó su libertad.
Tras quedar descartada cualquier conducta delictiva, el ciudadano, oriundo del estado de Texas, decidió acudir a la justicia para reclamar por los daños ocasionados a su imagen y reputación.
Su defensa confirmó que presentará denuncias ante la Fiscalía General de la Nación contra quienes grabaron y difundieron los videos que desencadenaron la investigación.
Las acciones judiciales incluirían presuntos delitos como falso testimonio, fraude procesal, injuria y calumnia.
El abogado Fabio Humar, representante del extranjero, informó que la denuncia será radicada formalmente durante los próximos días.
La defensa sostiene que las autoridades ya determinaron que no hubo ningún tipo de agresión contra el menor y que, pese a ello, la difusión de las imágenes provocó una ola de señalamientos públicos que afectó gravemente a su cliente.
Ahora el caso entra en una nueva etapa: mientras queda cerrado el capítulo relacionado con la presunta agresión sexual, la justicia deberá establecer si existieron responsabilidades por las acusaciones que llevaron al ciudadano estadounidense a ser señalado públicamente antes de que concluyeran las investigaciones.

