La celebración por la estrella número 12 estuvo acompañada de un amplio operativo de protección. Jugadores, directivos y periodistas dejaron el estadio Atanasio Girardot en vehículos blindados tras los incidentes registrados al término de la final.
La noche que debía ser únicamente de celebración para Junior terminó marcada por un fuerte dispositivo de seguridad. Tras conquistar el título de la Liga I-2026 en Medellín, la delegación rojiblanca tuvo que abandonar el estadio Atanasio Girardot bajo protección especial de la Policía debido al ambiente de tensión que se generó después del partido.
Mientras los futbolistas celebraban sobre el terreno de juego la obtención de un nuevo campeonato, en las graderías comenzaron a evidenciarse muestras de malestar entre algunos seguidores de Atlético Nacional. La derrota en la final provocó reclamos hacia los directivos del club antioqueño y episodios de alteración del orden en distintos sectores del escenario deportivo.
La situación no solo se limitó al interior del estadio. En los alrededores del Atanasio también se reportó un ambiente complejo que obligó a las autoridades a fortalecer los esquemas de seguridad para evitar incidentes durante la salida de los campeones.
Ante ese panorama, la Policía Nacional coordinó el traslado del plantel de Junior mediante vehículos blindados. Los jugadores, integrantes del cuerpo técnico y dirigentes fueron movilizados en dos tanquetas que los condujeron hasta el aeropuerto, desde donde emprendieron el viaje de regreso a Barranquilla en un vuelo chárter.
Las medidas extraordinarias no estuvieron dirigidas únicamente al equipo campeón. Los periodistas barranquilleros que viajaron a Medellín para cubrir la definición del torneo también fueron incluidos dentro del operativo.
Los comunicadores tuvieron que abandonar la zona escoltados y a bordo de una tanqueta, una decisión adoptada para garantizar su seguridad durante el desplazamiento fuera del estadio.
Pese al clima de tensión que se vivió después del encuentro, las autoridades lograron controlar la situación y facilitar la salida de toda la delegación rojiblanca sin reportes de afectaciones.
De esta manera, Junior dejó atrás una noche que combinó dos caras completamente distintas: la alegría por una nueva consagración en el fútbol colombiano y un complejo operativo de seguridad necesario para asegurar el retorno de los campeones a casa.

