Comunidades advierten caída en los niveles del Canal del Dique y temen afectaciones para acueductos, ganadería y pesca. La Gobernación ya activó medidas preventivas y monitoreos permanentes.
La preocupación crece en varios municipios del sur del Atlántico por el impacto que podría generar el fenómeno de El Niño durante los próximos meses. Líderes comunitarios y autoridades locales advierten que la disminución en las fuentes hídricas podría provocar problemas de abastecimiento de agua y afectar actividades económicas clave de la región.
En municipios como Luruaco, Manatí, Candelaria, Santa Lucía, Campo de la Cruz y Repelón, habitantes aseguran que el servicio de agua potable ya presenta dificultades incluso antes del inicio de una temporada fuerte de sequía.
Uno de los puntos que más inquieta a las comunidades es el descenso progresivo del nivel del Canal del Dique. Según líderes del cono sur del departamento, el caudal ha mostrado variaciones durante mayo y actualmente se encuentra por debajo de los registros que permitían alimentar de manera adecuada el embalse del Guájaro y los canales de drenaje.
Uriel Ávila, vocero comunitario de la zona, afirmó que no se aprovecharon los meses anteriores para almacenar suficiente agua mientras el canal mantenía mejores niveles. Según explicó, esto podría complicar el abastecimiento en caso de que el verano se intensifique.
Además del suministro para los hogares, la preocupación también alcanza a pescadores, productores agrícolas y ganaderos, sectores que dependen directamente de la disponibilidad del recurso hídrico para mantener sus actividades.
Desde la Gobernación del Atlántico, entretanto, confirmaron la activación de un plan de contingencia para enfrentar posibles emergencias relacionadas con el fenómeno climático.
Lady Ospina, secretaria departamental de Agua Potable y Saneamiento Básico, explicó que actualmente se realiza un monitoreo diario sobre el comportamiento del río y las bocatomas que abastecen los sistemas de acueducto en el departamento.
La funcionaria indicó que uno de los puntos más sensibles históricamente es Campo de la Cruz, donde el descenso del nivel del agua suele afectar con mayor rapidez la captación para el servicio.
De acuerdo con el plan establecido por el departamento, si los niveles llegan a estados críticos podrían ejecutarse trabajos de dragado, adecuación de canales y medidas de emergencia para abastecer a las comunidades mediante carrotanques.
En paralelo, las autoridades también intensificaron controles contra el robo de agua, una práctica que suele aumentar durante las temporadas de sequía.
Uno de los operativos recientes permitió recuperar un caudal de 30 litros por segundo en la línea de conducción Achotera, entre Sabanagrande y Polonuevo. Según datos oficiales, el volumen recuperado equivale a cerca de 78.000 metros cúbicos mensuales y beneficiaría aproximadamente al 60 % de la población de Polonuevo, además de mejorar la presión del servicio en sectores altos de Baranoa y la misma cabecera municipal.
Durante la intervención, la empresa Triple A desplegó 31 funcionarios, incluyendo cuadrillas técnicas y personal jurídico, logrando detectar seis conexiones ilegales que fueron anuladas.

