Las intervenciones en ecosistemas clave ya reflejan mejoras en el flujo del agua y reducción de riesgos de inundación.
La recuperación de los ecosistemas hídricos en el Atlántico comienza a mostrar resultados significativos tras una serie de intervenciones en puntos críticos del departamento. Más de un millón de metros cúbicos de agua han sido tratados y cerca de 160.255 metros cúbicos de sedimentos retirados
En un esfuerzo por restaurar cuerpos de agua afectados durante años por acumulación de residuos y deterioro ambiental. Estas acciones, lideradas por la Corporación Regional Autónoma del Atlántico (CRA), se han enfocado en zonas estratégicas como el Lago El Cisne, la Ciénaga del Totumo, el Embalse El Guájaro y varios caños conectados con la cuenca del río Magdalena.
Uno de los avances más destacados se registró en la Ciénaga del Rincón, también conocida como Lago El Cisne, donde se trataron más de un millón de metros cúbicos de agua mediante procesos biotecnológicos.
Esta intervención busca restablecer el equilibrio del ecosistema y fortalecer su capacidad de regulación hídrica en la región. A la par, se desarrollaron labores de limpieza y recuperación en 11 arroyos y caños de municipios como Palmar de Varela, Sabanagrande, Malambo, Luruaco, Repelón y Manatí, abarcando más de 14 kilómetros de extensión.
En estos sectores se retiraron sedimentos y materiales que obstruían el flujo natural del agua, reduciendo así el riesgo de inundaciones en temporadas de lluvias. Las autoridades ambientales señalaron que estas acciones no solo mejoran la circulación hídrica, sino que también disminuyen la vulnerabilidad de comunidades cercanas que históricamente han enfrentado emergencias por desbordamientos. La intervención incluye puntos como Caño Luisa, Caño Tigre, Caño Convento y Arroyo Negro, entre otros.
Adicionalmente, los trabajos contemplaron la remoción de vegetación acuática en la Ciénaga del Totumo y la recuperación del arroyo León, donde se extrajeron grandes volúmenes de sedimentos y residuos sólidos. También se realizaron mantenimientos en infraestructuras clave como compuertas y canales en el Embalse El Guájaro, fundamentales para el control del agua en el sur del departamento.
El impacto de estas acciones va más allá del componente ambiental. En paralelo, se impulsaron iniciativas productivas como el repoblamiento de especies mediante la siembra de 1,8 millones de alevinos, beneficiando directamente a miles de pescadores en la región. Con estos resultados, el Atlántico avanza hacia una gestión más sostenible de sus recursos hídricos, con efectos positivos tanto en el equilibrio ecológico como en la economía local.

